¡Cuan solitaria la nación que un día

Poblara inmensa gente!

¡La nación cuyo imperio se extendía

Del ocaso al oriente!

¡Lágrimas viertes, infeliz, ahora,

Soberana del mundo,

Y nadie de tu faz encantadora

Borra el dolor profundo!

Obscuridad y luto tenebroso

En ti vertió la muerte,