Donde brotan arroyos saltadores.

¡Bello es vivir, la vida es la armonía!

Luz, peñascos, torrentes y cascadas,

Un sol de fuego iluminando el día,

Aire de aromas, flores apiñadas.

Arranca, arranca, Dios mío,

De la mente del poeta

Este pensamiento impío

Que en un delirio creó;

Sin un instante de calma,