Pues teniéndose el embozo

Sopla un silbato, y se oculta.

Paró el jinete á una puerta,

Y con precaución difusa

Salió una niña al balcón

Que llama interior alumbra.

—¡Mi padre!—clamó en voz baja,

Y el viejo en la cerradura

Metió la llave pidiendo

Á sus gentes que le acudan.