Del crucifijo á los pies
Do puso el galán su mano.
Todas las tardes venía
Después de traspuesto el sol,
Y á Dios llorando pedía
La vuelta del español,
Y el español no volvía.
Y siempre al anochecer,
Sin dueña y sin escudero,
En un manto una mujer
Del crucifijo á los pies
Do puso el galán su mano.
Todas las tardes venía
Después de traspuesto el sol,
Y á Dios llorando pedía
La vuelta del español,
Y el español no volvía.
Y siempre al anochecer,
Sin dueña y sin escudero,
En un manto una mujer