Quien ha poco entró en Toledo,

Tan orgulloso y ufano

Cual salió humilde y pequeño.

Ni es otro á quien se dirige,

Cobrado el conocimiento,

La amorosa Inés de Vargas,

Que vive por él muriendo.

Mas él, que olvidando todo

Olvidó su nombre mesmo,

Puesto que hoy Diego Martínez