—¿Juráis no haberlo jurado?
—Sí juro.—
—Pues id con Dios.
—¡Miente!—clamó Inés llorando
De despecho y de rubor.
—Mujer, ¡piensa lo que dices!...
—Digo que miente, juró.
—¿Tienes testigos?
—Ninguno.
—Capitán, idos con Dios,
—¿Juráis no haberlo jurado?
—Sí juro.—
—Pues id con Dios.
—¡Miente!—clamó Inés llorando
De despecho y de rubor.
—Mujer, ¡piensa lo que dices!...
—Digo que miente, juró.
—¿Tienes testigos?
—Ninguno.
—Capitán, idos con Dios,