Asida á un brazo desnudo
Una mano atarazada
Vino á posar en los autos
La seca y hendida palma,
Y allá en los aires «¡Sí JURO!»
Clamó una voz más que humana.
Alzó la turba medrosa
La vista á la imagen santa...
Los labios tenía abiertos,
Y una mano desclavada.