Va el rey á elegir esposa?»

Siempre temblando la flor,

Aunque llena de placer,

Suspiró y dijo: «Señor,

Yo no puedo merecer

Tan distinguido favor.»

El rey, suspenso, la mira

Y se inclina dulcemente;

Tanta modestia le admira;

Su blanda esencia respira,