Que sabe arrancarlas!

¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio

Así duerme en el fondo del alma,

Y una voz, como Lázaro, espera

Que le diga: «Levántate y anda!»

LIII

Volverán las obscuras golondrinas

En tu balcón sus nidos á colgar,

Y, otra vez, con el ala á sus cristales

Jugando llamarán;