XIV
Cuando la noche toda en la cansada
Labor tuvisteis vuestros ojos fijos,
Y, al venceros el sueño á la alborada,
Fuerzas os dió posar vuestra mirada
En los dormidos hijos.
XV
Las lágrimas correr una tras una
Con noble orgullo por mi faz yo siento,
Pensando que hayan sido por fortuna,