—Pues señor, ¡bravo amor! Copio y concluyo:

Á don Ramón... En fin,

Que es inútil saber para esto, arguyo,

Ni el griego ni el latín.

EL MAYOR CASTIGO

Cuando de Virgilio en pos

Fué el Dante al infierno á dar,

Su conciencia, hija de Dios,

Dejó á la puerta al entrar.

Después que á salir volvió,