Tú no puedes morir, ¡Dios no lo quiere!

Aun tienes que cumplir altos destinos.

Busca en el seno de la paz bendita

Reparador descanso, hasta que cobren

Tus músculos salud, y en cuanto sientas

El hervor de tu sangre renovada,

Ponte en pie, sacudiendo tu marasmo,

Que como losa del sepulcro, oprime

Tu enferma voluntad. Surge del fondo

De tu aislamiento secular, y marcha