II. Á AMÉRICA

¡Ésta es España! Atónita y maltrecha

Bajo el peso brutal de su infortunio,

Inerte yace la matrona augusta

Que en otros siglos fatigó á la fama.

La que surcó los mares procelosos

Buscándote atrevida en el misterio,

Hasta que un día, deslumbrando al mundo,

Surgiste, como Venus, de las ondas.

Cegada por tu espléndida hermosura,