Oyeron tus calladas celosías,
Y fué testigo de las ansias mías
La luna, de los tristes compañera.
Tu nombre dice el ave placentera
 quien visito yo todos los días,
Y alegran mis soñadas alegrías
El valle, el monte, la comarca entera.
Sólo tú mi secreto no conoces,
Por más que el alma con latido ardiente,
Sin yo quererlo, te lo diga a voces;