Á tu débil cantor. ¡Duren mis versos
Cual tu gloria inmortal! ¡Pueda piadoso,
Viéndote algún viajero,
Dar un suspiro á la memoria mía!
Y al abismarse Febo en occidente,
Feliz yo vuele do el Señor me llama,
Y al escuchar los ecos de mi fama,
Alce en las nubes la radiosa frente.