Nube tremenda: el brillo de su espada
Es el vivo reflejo de la gloria;
Su voz un trueno; su mirada un rayo.
¿Quién aquel que, al trabarse la batalla,
Ufano como nuncio de victoria,
Un corcel impetuoso fatigando,
Discurre sin cesar por toda parte?...
¿Quién, sino el hijo de Colombia y Marte?
Sonó su voz: «Peruanos,
Mirad allí los duros opresores