Y oye los ecos de mi canción!
¿Quién en la tierra la dicha alcanza?
Iba mi vida sin esperanza,
Cual nave errante sin ver su estrella,
Cuando me inundas en claridad;
Y desde entonces, gentil doncella,
Me revelaste felicidad.
¡Oh, si las ansias decir pudiera
Que siente el alma, desde que viera
Ese semblante que amor inspira