Sueltas sus trenzas claras y sedosas,

Y oprimiendo mi mano entre sus manos,

Parece que medita en muchas cosas

Al mirar como juegan sus hermanos...

¡Inocencia! ¡Niñez! ¡Dichosos nombres!

Amo tus goces, busco tus cariños;

¡Cómo han de ser los sueños de los hombres

Más dulces que los sueños de los niños!