Las gentes á la senda

De la inmortalidad, ardua y fragosa,

Se animarán, citando vuestro ejemplo.

Lo emulará celosa

Vuestra posteridad, y nuevos nombres

Añadiendo la fama

Á los que ahora aclama,

«Hijos son éstos, hijos

(Pregonará á los hombres)

De los que vencedores superaron