Ese monte que dora
El sol de las regiones tropicales...
¡Luz! ¡luz al fin! los reconozco ahora;
Son ellos, son los mismos de mi infancia,
Y esas playas que al sol del mediodía
Brillan á la distancia,
¡Oh inefable alegría!
Son las riberas de la patria mía.
Ya muerde el fondo de la mar hirviente
Del ancla el férreo diente;