Id á la tierra en donde el alma tengo,
Y decidle que vengo
Á reposar, cansado caminante,
Del hogar á la sombra un solo instante
Decidle que en mi anhelo, en mi delirio
Por llegar á la orilla, el pecho siente
De Tántalo el martirio;
Decidle, en fin, que mientra estuve ausente
Ni un día, ni un instante la he olvidado,
Y llevadle este beso que os confío,