Güegüence.

Ha! dobles. A! muchachos, sabes doblar?

D. Forcico.

Si, tatita.

Güegüence.

Pues dobla, muchachos, Dios persogue á mi amigo Capn Algl Mor, que ahora endenantes estuvimos tratando y contratando con el, y ya se lo llevó una bola de fuego á mi amigo.

Alguacil.

Para tu cuerpo, Güegüence. Acaso no me cele de dobles.


[21]