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anduve por esas tierras adentro, por la carrera de Mexico, por la Veracruz, por la Vera Paz, por Antepeque, arriando mi recua, guia muchachos, opa Don Forcico llega donde un mesonero tupile traiga una docena de huevos, vamos comiendo y descargando y vuelto á cargar, y me voy de paso, y no es menester licencia para ello, Sor. Gobor Tastuanes.

Gobernador.

Pues aqui es menester licencia para ello, Güegüence.

Güegüence.

Valgame Dios, Sor. Gobor Tastuanes, viniendo yo por una calle derecha me columbró una niña que estaba sentada en una ventana de oro, y me dice: que galan el Güegüence, que bizarro el Güegüence, aqui tienes bodega, Güegüence, entra, Güegüence, siéntato, Güegüence, aqui hay dulce, Güegüence, aqui hay limon. Y como soy un hombre tan gracejo, salté á la calle con un cabriolé, que con sus adornos no se distinguia de lo que era, lleno de plata y oro hasta el suelo, y así una niña me dió licencia, Sor. Gobor Tastuanes.

Gobernador.

Pues una niña no puede dar licencia, Güegüence.