[79] Diaz, who had often listened to it, thus notices his eloquence: “Comenzó vn parlamento por tan lindo estilo, y plática, tābiē dichas cierto otras palabras mas sabrosas, y llenas de ofertas, q̃ yo aquí no sabré escriuir.” Ibid., cap. 122.

[80] Captain Diaz had secured for his share of the spoil of the Philistines, as he tells us, a very good horse with all his accoutrements, a brace of swords, three daggers, and a buckler,—a very beautiful outfit for the campaign. The general’s orders were, naturally enough, not at all to his taste. Ibid., cap. 124.

[81] Narvaez alleges that Cortés plundered him of property to the value of 100,000 castellanos of gold! (Demanda de Zavallos en nombre de Narvaez, MS.) If so, the pillage of the leader may have supplied the means of liberality to the privates.

[82] Demanda de Zavallos en nombre de Narvaez, MS.—Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 124.—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 47.—Rel. Seg. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 130.—Camargo, Hist. de Tlascala, MS.—The visit of Narvaez left melancholy traces among the natives, that made it long remembered. A negro in his suite brought with him the smallpox. The disease spread rapidly in that quarter of the country, and great numbers of the Indian population soon fell victims to it. Herrera, Hist. general, dec. 2, lib. 10, cap. 6.

[83] “Se perdia la mejor, y mas Noble Ciudad de todo lo nuevamente descubierto del Mundo; y ella perdida, se perdia todo lo que estaba ganado, por ser la Cabeza de todo, y á quien todos obedecian.” Rel. Seg. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 131.

[84] Rel. Seg. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 131.—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 13, 14.—Bernal Diaz, Hist. de la Conquista, cap. 124, 125.—Peter Martyr, De Orbe Novo, dec. 5, cap. 5.—Camargo, Hist. de Tlascala, MS.

[85] Gomara, Crónica, cap. 103.—Herrera, Hist. general, dec. 2, lib. 10, cap. 7.—Bernal Diaz raises the amount to 1300 foot and 96 horse. (Hist. de la Conquista, cap. 125.) Cortes diminishes it to less than half that number. (Rel. Seg., ubi supra.) The estimate cited in the text from the two preceding authorities corresponds nearly enough with that already given from official documents of the forces of Cortés and Narvaez before the junction.

[86] “Las sierras altas de Tetzcuco á que le mostrasen desde la mas alta cumbre de aquellas montañas y sierras de Tetzcuco, que son las sierras de Tlallocan altísimas y humbrosas, en las cuales he estado y visto, y puedo decir que son bastante para descubrir el un emisferio y otro, porque son los mayores puertos y mas altos de esta Nueva España, de árboles y montes de grandísima altura, de cedras, cipreses y pinares.” Camargo, Hist. de Tlascala, MS.

[87] The historian partly explains the reason: “En la misma Ciudad de Tezcuco habia algunos apasionados de los deudos y amigos de los que matáron Pedro de Alvarado y sus compañeros en México.” Ixtlilxochitl, Hist. Chich., MS., cap. 88.

[88] “En todo el camino nunca me salió á recibir ninguna Persona de el dicho Muteczuma, como ántes lo solian facer; y toda la Tierra estaba alborotada, y casi despoblada: de que concebí mala sospecha, creyendo que los Españoles que en la dicha Ciudad habian quedado, eran muertos.” Rel. Seg. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 132.