De los jardines el mas ameno y de curiosidades fué el Bosque de Tezcotzinco; porque demas de la cerca tan grande que tenia, para subir á la cumbre de él, y andarlo todo, tenia sus gradas, parte de ellas de argamasa, parte labrada en la misma peña; y el agua que se trahia para las Fuentes, Pilas, y Baños, y los caños que se repartian para el riego de las Flores y arboledas de este Bosque, para poderla traer desde su Nacimiento, fué menester hacer fuertes y altíssimas murallas de argamasa desde unas sierras á otras, de increible grandeza; sobre la qual hizo una Fargea hasta venir á dar á la mas alta del Bosque, y á las espaldas de la cumbre de él. En el primer Estanque de Agua estaba una Peña esculpida en ella en circunferencia los años desde que havia nacido el Rey Nezahualcoiotzin hasta la edad de aquel tiempo; y por la parte de afuera los años en fin de cada uno de ellos, así mismo esculpidas las cosas mas memorables que hizo; y por dentro de la rueda esculpidas sus Armas, que eran una casa, que estaba ardiendo, en llamas y desaciéndose; otra que estaba muy ennoblecida de edificios; y en medio de las dos un pie de venado, atada en él una piedra preciosa, y salian del pie unos penachos de plumas preciosas, y así mismo una cierva, y en ella un Brazo asido de un Arco con unas Flechas, y como un Hombre armado con su Morrion y oregeras, coselete, y dos tigres á los Lados, de cuias bocas salian agua y fuego, y por orla, doce cabezas de Reyes y Señores, y otras cosas que el primer Arzobispo de México, Don Fray Juan de Zumarraga, mandó hacer pedazos, entendiendo ser algunos Idolos; y todo lo referido era la etimología de sus Armas. Y de allí se partia esta agua en dos partes, que la una iba cercando y rodeando el Bosque por la parte del Norte, y la otra por la parte del Sur. En la cumbre de este Bosque estaban edificadas unas casas á manera de torre, y por remate y Chapitel estaba hecha de cantería una como á manera de Mazeta, y dentra de ella salian unos Penachos y plumeros, que era la etimología del nombre del Bosque; y luego mas abajo, hecho de una Peña, un Leon de mas de dos brazas de largo con sus alas y plumas: estaba hechado y mirando á la parte del Oriente, en cuia boca asomaba un rostro, que era el mismo retrato del Rey, el qual Leon estaba de ordinario debajo de un palio hecho de oro y plumería. Un poquito mas abajo estaban tres Albercas de agua, y en la de en medio estaban en sus Bordos tres Damas esculpidas y labradas en la misma Peña, que significaban la gran Laguna y las Ramas las cabezas del Imperio; y por un lado (que era hacia la parte del Norte) otra Alberca, y en una Peña esculpido el nombre y Escudo de Armas de la Ciudad de Tolan, que fué cabecera de los Tultecas; y por el lado izquierdo, que caia hacia la parte del Sur, estaba la otra Alberca, y en la peña esculpido el Escudo de Armas y nombre de la Ciudad de Tenaiocan, que fué la cabecera del Imperio de los Chichimecas; y de esta Alberca salia un caño de Agua, que saltando sobre unas peñas salpicaba el Agua, que iba á caer á un Jardín de todas flores olorosas de Tierra caliente, que parecia que llovia con la precipitacion y golpe que daba el agua sobra la peña. Tras este jardin se seguian los Baños hechos y labrados de peña viva, que con dividirse en dos Baños eran de una pieza; y por aquí se bajaba por una peña grandísima de unas gradas hechas de la misma peña, tan bien gravadas y lizas, que parecian Espejos; y por el pretil de estas gradas estaba esculpido el dia, mes, y año, y hora, en que se le dió aviso al Rey Nezahualcoiotzin de la muerte de un Señor de Huexotzinco, á quien quisó y amó notablemente, y le cojió esta nueva quando se estaban haciendo estas gradas. Luego consecutivamente estaba el Alcazar y Palacio que el Rey tenia en el Bosque, en los quales havia, entre otras muchas salas, aposentos, y retretes, una muy grandísima, y delante de ella un Patio, en la qual recivia á los Reyes de México y Tlacopan, y á otros Grandes Señores, quando se iban á holgar con él, y en el Patio se hacian las Damas, y algunas representaciones de gusto y entretenimiento. Estaban estos alcazares con tan admirable y maravillosa hechura, y con tanta diversidad de piedras, que no parecian ser hechos de industria humana. El Aposento donde el Rey dormia era redondo; todo lo demas de este Bosque, como dicho tengo, estaba plantado de diversidad de Árboles, y flores odoríferas, y en ellos diversidad de Aves, sin las que el Rey tenia en jaulas, traidas de diversas partes, que hacian una armonia, y canto, que no se oian las Gentes. Fuera de las florestas, que las dividia, una Pared entraba la Montaña, en que havia muchos venados, conejos, y liebres, que si de cada cosa muy particular se describiese, y de los demas Bosques de este Reyno, era menester hacer Historia muy particular.

No. IV.—See vol. i. p. 215

TRANSLATIONS FROM IXTLILXOCHITL’S “HISTORIA CHICHIMECA,” MS., CAP. LXIV

OF THE EXTRAORDINARY SEVERITY WITH WHICH THE KING NEZAHUALPILLI PUNISHED THE MEXICAN QUEEN FOR HER ADULTERY AND TREASON

When Axaiacatzin, king of Mexico, and other lords, sent their daughters to king Nezahualpilli, for him to choose one to be his queen and lawful wife, whose son might succeed to the inheritance, she who had highest claims among them, from nobility of birth and rank, was Chachiuhnenetzin, daughter of the Mexican king. But, being at that time very young, she was brought up by the monarch in a separate palace, with great pomp and numerous attendants, as became the daughter of so great a king. The number of servants attached to her household exceeded two thousand. Young as she was, she was yet exceedingly artful and vicious; so that, finding herself alone, and seeing that her people feared her, on account of her rank and importance, she began to give way to the unlimited indulgence of her lust. Whenever she saw a young man who pleased her fancy, she gave secret orders to have him brought to her, and, having satisfied her desires, caused him to be put to death. She then ordered a statue or effigy of his person to be made, and adorning it with rich clothing, gold, and jewelry, had it placed in the apartment in which she lived. The number of statues of those whom she thus put to death was so great as almost to fill the apartment. When the king came to visit her, and inquired respecting these statues, she answered that they were her gods; and he, knowing how strict the Mexicans were in the worship of their false deities, believed her. But as no iniquity can be long committed with entire secrecy, she was finally found out in this manner. Three of the young men, for some reason or other, she had left alive. Their names were Chicuhcoatl, Huitzilimitzin, and Maxtla, one of whom was lord of Tesoyucan, and one of the grandees of the kingdom; and the other two, nobles of high rank. It happened that one day the king recognized on one of these a very precious jewel, which he had given to the queen; and, although he had no fear of treason on her part, it gave him some uneasiness. Proceeding to visit her that night, her attendants told him that she was asleep, supposing that the king would then return, as he had done at other times. But the affair of the jewel made him insist on entering the chamber in which she slept; and, going to awake her, he found only a statue in the bed, adorned with her hair, and closely resembling her. This being seen by the king, and also that the attendants around were in much trepidation and alarm, he called his guards, and, assembling all the people of the house, made a general search for the queen, who was shortly found, at an entertainment with the three young lords, who were likewise arrested with her. The king referred the case to the judges of his court, in order that they might make an inquiry into the matter and examine the parties implicated. These discovered many individuals, servants of the queen, who had in some way or other been accessory to her crimes, workmen who had been engaged in making and adorning the statues, others who had aided in introducing the young men into the palace, and others again who had put them to death and concealed their bodies. The case having been sufficiently investigated, he despatched ambassadors to the kings of Mexico and Tlacopan, giving them information of the event, and signifying the day on which the punishment of the queen and her accomplices was to take place; and he likewise sent through the empire to summon all the lords to bring their wives and their daughters, however, young they might be, to be witnesses of a punishment which he designed for a great example. He also made a truce with all the enemies of the empire, in order that they might come freely to see it. The time being arrived, so great was the concourse of people gathered on the occasion, that, large as was the city of Tezcuco, they could scarcely all find room in it. The execution took place publicly, in sight of the whole city. The queen was put to the garrote garrote, and buried in a pit made for the purpose in a ravine near a temple of the Idol of Adulterers. All applauded so severe and exemplary a punishment, except the Mexican lords, the relations of the queen, who were much incensed at so public an example, and, although for the present they concealed their resentment, meditated future revenge. It was not without cause that the king experienced this disgrace in his household, since he was thus punished for the unworthy means made use of by his father to obtain his mother as a wife.

No. V.—See vol. i. p. 316

INSTRUCTIONS GIVEN BY VELASQUEZ, GOVERNOR OF CUBA, TO CORTÉS ON HIS TAKING COMMAND OF THE EXPEDITION; DATED AT FERNANDINA, OCTOBER 23, 1518

[The instrument forms part of the Muñoz collection.]

Por quanto yo Diego Velasquez, Alcalde, capitan general, é repartidor de los caciques é yndios de esta isla Fernandina por sus Altezas, &c., embié los dias pasados, en nombre é servicio de sus Altezas, aver é bojar la ysla de Yucatan Sᵗᵃ María de los remedios, que nuevamente habia descubierto, é á descobrir lo demas que Dios Nʳᵒ Sᵒʳ fuese servido, y en nombre de sus Altezas tomar la posesion de todo, una armada con la gente necesaria, en que fué é nombre por capitan della á Juan de Grijalva, vezino de la villa de la Trinidad desta ysla, el qual me embió una caravela de las que llevava, porque le facia mucha agua, é en ella cierta gente, que los Indios en la dicha Sᵗᵃ María de los remedios le habian herido, é otros adolecido, y con la razon de todo lo que le habia ocurrido hasta otras yslas é tierras que de nuebo descubrió; que la una es una ysla que se dice Cozumel, é le puso por nombre Sᵗᵃ Cruz; y otra es una tierra grande, que parte della se llama Ulua, que puso por nombre Sᵗᵃ María de las Niebes; desde donde me embió la dicha caravela é gente, é me escribió como iba siguiendo su demanda principalmente á saber si aquella tierra era Isla, ó tierra firme; é ha muchos dias que de razon habia de haber sabido nueva dél, de que se presume, pues tal nueva dél fasta oy no se sabe, que debe de tener ó estar en alguna ó estrema necesidad de socorro: é así mesmo porque una caravela, que yo embié al dicho Juan de Grijalva desdel puerto desta cibdad de Santiago, para que con él é la armada que lleva se juntase en el puerto de Sⁿ Cristóbal de la Havana, porque muy mas proveido de todo é como al servicio de sus Altezas convenia fuesen, quando llegó donde pensó fallarle, el dʰᵒ Juan de Grijalva se habia fecho á la bela é hera ido con toda la dicha armada, puesto que dejó abiso del viage que la dʰᵃ carabela habia de llebar; é como la dʰᵃ carabela, en que iban ochenta, ó noventa hombres, no falló la dʰᵃ armada, tomó el dicho aviso, y fué en seguimiento del dʰᵒ Juan de Grijalva; y segun paresze é se ha sabido por informacion de las personas feridas é dolientes, que el dʰᵒ Juan de Grijalva me embió, no se habia juntado con él, ni della habia habido ninguna nueba, ni los dʰᵒˢ dolientes ni feridos la supiéron á la buelta, puesto que viniéron mucha parte del biage costa á costa de la ysla de Sᵗᵃ Mª de los remedios por donde habian ydo; de que se presume que con tiempo forzoso podria de caer acia tierra firme, ó llegar á alguna parte donde los dichos ochenta ó noventa ombres españoles corran detrimento por el nabio, ó por ser pocos, ó por andar perdidos en busca del dʰᵒ Juan de Grijalva, puesto que iban muy bien pertrechados de todo lo necesario; ademas de esto porque despues que con el dʰᵒ Juan de Grijalva embié la dicha armada he sido informado de muy cierto por un yndio de los de la dʰᵃ ysla de Yucatan Sᵗᵃ María de los remedios, como en poder de ciertos Caciques principales della están seis cristianos cautibos, y los tienen por esclabos, é se sirben dellos en sus haciendas, que los tomáron muchos dias ha de una carabela que con tiempo por allí diz que aportó perdida, que se cree que alguno dellos deve ser Nicuesa capitan, que el católico Rey Dⁿ Fernando de gloriosa memoria mandó ir á tierra firme, é redimirlos seria grandísimo servicio de Dios Nʳᵒ Sᵒʳ é de sus Altezas: por todo lo qual pareciéndome que al servicio de Dios Nʳᵒ Sⁿʳ é de sus Altezas convenia inhiar así en seguimiento é socorro de la dʰᵃ armada quel dʰᵒ Juan de Grijalva llebó, y busca de la carabela que tras él en su seguimiento fué como á redimir si posible fuese los dʰᵒˢ cristianos que en poder de los dʰᵒˢ Indios están cabtivos; acordé, habiendo muchas veces pensado, é pesado, é platicádolo con personas cuerdas, de embiar como embié otra armada tal, é también bastecida é aparejada ansí de nabíos é mantenimientos como de gente è todo lo demas para semejante negocio necesario; que si por caso á la gente de la otra primera armada, ó de la dʰᵃ carabela que fué en su seguimiento hallase en alguna parte cerca de infieles, sea bastante para los socorrer ó descercar; é si ansí no los hallare, por sí sola pueda seguramente andar é calar en su busca todas aquellas yslas tierras, é saber el secreto dellas, y faser todo lo demas que al servicio è de Dios Nʳᵒ Sᵒʳ cumpla é al de sus Altezas combenga: é para ello he acordado de la encomendar á vos Fernando Cortés, é os imbiar por capitan della, por la esperiencia que de vos tengo del tiempo que ha que en esta ysla en mi compañia habeis servido á sus Altezas, confiando que soys persona cuerda, y que con toda pendencia é zelo de su real servicio daréis buena razon é quenta de todo lo que por mí en nombre de sus Altezas os fuere mandado acerca de la dicha negociacion, y la guiaréis ó encaminaréis como mas al servicio de Dios Nʳᵒ Sᵒʳ é de sus Altezas combenga; y porque mejor guiada la negociacion de todo vaya, lo que habeis de fazer, y mirar, é con mucha vigilancia y deligencia ynquirir é saber, es lo siguiente.

1. Hágase el servicio de Dios en todo, y quien saltaré castiga con rigor.