Another common article of diet is the tamale. This is a mixture of chopped meat, Chile, and onions, covered with corn paste, then wrapped in corn or plantain leaves and boiled or baked.—M.]
[40] “Quo strages,” says Martyr, “erat crudelior, eo magis copiose ac opipare cœnabant Guazuzingui & Tascaltecani, cæterique prouinciales auxiliarii, qui soliti sunt hostes in prœlio cadentes intra suos ventres sepelire; nec vetare ausus fuisset Cortesius.” (De Orbe Novo, dec. 5, cap. 8.) “Y los otros les mostraban los de su Ciudad hechos pedazos, diciéndoles, que los habian de cenar aquella noche, y almorzar otro dia, como de hecho lo hacian.” (Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 256.) Yet one may well be startled by the assertion of Oviedo, that the carnivorous monsters fished up the bloated bodies of those drowned in the lake to swell their repast! “Ni podian ver los ojos de los Christianos, é Cathólicos, mas espantable é aborrecida cosa, que ver en el Real de los Amigos confederados el continuo exercicio de comer carne asada, ó cocida de los Indios enemigos, é aun de los que mataban en las canoas, ó se ahogaban, é después el agua los echaba en la superficie de la laguna, ó en la costa, no los dexaban de pescar, é aposentar en sus vientres.” Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 24.
[41] “I confidently expected both on that and the preceding day that they would come with proposals of peace, as I had myself, whether victorious or otherwise, constantly made overtures to that end. But on their part we never perceived a sign of such intention.” Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 261.
[42] Such is the account explicitly given by Cortés to the emperor. (Rel. Terc., ap. Lorenzana, p. 264.) Bernal Diaz, on the contrary, speaks of the assault as first conceived by the general himself. (Hist. de la Conquista, cap. 151.) Yet Diaz had not the best means of knowing; and Cortés would hardly have sent home a palpable misstatement that could have been so easily exposed.
[43] This punctual performance of mass by the army, in storm and in sunshine, by day and by night, among friends and enemies, draws forth a warm eulogium from the archiepiscopal editor of Cortés: “En el Campo, en una Calzada, entre Enemigos, trabajando dia, y noche, nunca se omitia la Missa, páraque toda la obra se atribuyesse á Dios, y mas en unos Meses, en que incomodan las Aguas de el Cielo; y encima del Agua las Habitaciones, ó malas Tiendas.” Lorenzana, p. 266, nota.
[44] In the treasurer’s division, according to the general’s Letter, there were 70 Spanish foot, 7 or 8 horse, and 15,000 or 20,000 Indians; in Tápia’s, 80 foot, and 10,000 allies; and in his own, 8 horse, 100 infantry, and “an infinite number of allies.” (Ibid., ubi supra.) The looseness of the language shows that a few thousands more or less were of no great moment in the estimate of the Indian forces.
[45] “Otro dia de mañana acordé de ir á su Real para le reprehender lo pasado.... Y visto, no les imputé tanta culpa, como antes parecia tener, y platicado cerca de lo que habia de hacer, yo me bolví á nuestro Real aquel dia.” Rel. Terc, de Cortés, ap. Lorenzana, pp. 263, 264.
[46] “Y hallé, que habian pasado una quebrada de la Calle, que era de diez, ó doce pasos de ancho; y el Agua, que por ella pasaba, era de hondura de mas de dos estados, y al tiempo que la pasáron habian echado en ella madera, y cañas de carrizo, y como pasaban pocos á pocos, y con tiento, no se habia hundido la madera y cañas.” Rel. Terc. de Cortés, ap. Lorenzana, p. 268.—See also Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 48.
[47] Gomara, Crónica, cap. 138.—Ixtlilxochitl, Venida de los Españoles, p. 37.—Oviedo, Hist. de las Ind., MS., lib. 33, cap. 26.—Guatemozin’s horn rang in the ears of Bernal Diaz for many a day after the battle. “Quatemuz, y manda tocar su corneta, q̃ era vna señal q quando aquella se tocasse, era q auian de pelear sus Capitanes de manera, q hiziessen presa, ó morir sobre ello; y retumbaua el sonido, q se metia en los oidos, y de q lo oyéro aquellos sus esquadrones, y Capitanes: saber yo aquí dezir aora, con q rabia, y esfuerço se metian entre nosotros á nos echar mano, es cosa de espanto.” Hist. de la Conquista, cap. 152.
[48] “É como el negocio fué tan de súpito, y ví que mataban la Gente determiné de me quedar allí, y morir peleando.” Rel. Terc., ap. Lorenzana, p. 268.