Galf. Señor.

Bel. Mira no se te escape el que echa las escalas, que creo que es el traidor de Oligides.

Galf. No hará, señor.

Bel. Y avísoos á todos que ninguno desarme hasta que yo comience, porque quiero á los dos, cuando estuvieren juntos, traspasalles con una saeta.

Galf. Mucho bien.

Bel. Y mirá que mueran todos y aquella bellaca de la doncella, y estad queditos. ¿Quién hizo bullicio?

Reb. Señor, Dromo, que se le cayó la ballesta.

Drom. Estoy temblando aquí donde me ves, que temo no vamos por lana y vengamos tresquilados.

Reb. Yo tengo aquí en el seno una lomina que me dió mi abuela la habacera, que quien la traxere consigo no podrá morir á cuchillo.

Drom. Tambien mi tia, la Luminaria, me vezó unas palabras, que en cualquier tiempo que las dixere les caerán luégo de las manos las espadas de los que se estuvieren acuchillando.