Ni el gran corazon la pudo guarir.

Saber y cordura bastó á destruir

La fuerte ciudad, que es tan afamada.

¶ Tú, sabio lector, con alto sentido

Verás la elocuencia desta escriptura

Ser muestra y espejo, dechado y figura

De claro juicio y ingenio subido.

Conoce en España de nuevo nacido

Aquel que á los cómicos hace ventaja,

Los trágicos pueden vestirse mortaja