¶ ARGUMENTO DE LA TERCERA CENA
DEL PRIMER ACTO.
Despues que Lisandro se ve solo en su retraimiento, al són de su vihuela canta canciones de gran sentimiento en que manifiesta su pena. Estánle un poco escuchando sus dos escuderos Oligides y Eubulo discantando sobre las palabras que le oyen decir; siéntelos Lisandro y manda que entren. Da gran priesa á Oligides á que busque remedio para su mal, el cual todo dice Oligides estar en manos de la nueva Celestina, Elicia, sobrina de la Barbuda, cuyo saber en arte de alcahuetería mucho encarece. Vanla á llamar Eubulo y Oligides, y en el camino declaran toda la vida y orígen de ésta, y por muchas razones concluyen en que va sin ningun color de verdad la fábula que de la resurreccion de la vieja Celestina anda.
OLIGIDES. — EUBULO. — LISANDRO.
Olig. Bien será que entremos, no se mate este loco, que sólo en la cuadra se encerró acompañado de tiniebla.
Eub. Déxale, que la obscuridad y disiertos consolacion es para los tristes enamorados.
Olig. Su voz oyo, escucha, que trovando está.
Lis.
¶ ¡Oh vana esperanza mia!
Conviene que desesperes,
Pues tu desventura guia