Cas. Bien pueden doblar por él.
Dromo. Mas recen por él luégo.
Rebollo. Digámosle todos un pater noster, porque Dios le alumbre á conocimiento de sus pecados y no pierda el alma con el cuerpo.
Bel. Tiremos la calle derecha, que no son ellos si no me engaño, que están muy retapados, y creo que es la justicia.
Galf. ¿No nos viste, señor, en tu reguarda asestadas las puntas de nuestras espadas en su corazon? No hubiera dicho, yo soy, cuando cuatro estocadas, una en pos de otra, le rasgáran las telas del corazon.
Cas. Por el sepulcro de Sanct Vicente de Ávila, en esta piedra estaba aguzando la punta de mi espada para escarballe las entrañas.
Drom. Juro á los Corporales de Daroca, yo las uñas porque hiciesen buena presa, que sin dubda pensaba hacelle tal puerta con mi espada en el costado izquierdo, que con las uñas le arrancára el corazon.
Reb. ¡Oh pésete tal! ¿por qué no era él? que Galfurrio lo dirá si le pedí prestado su pañizuelo para me limpiar despues la mano derecha, que, por la cruz de Caravaca, por mi tengo que fasta la empuñadura le metiera la espada y me bañára la mano en sangre, porque yo le apretára tanto, que las costillas le hiciera cruxir y que dieran lugar á mi mano que se engolfára dentro.
Bel. Mando que ninguno haga más de matalle.
Galf. Si fuere en nuestra mano, señor, podernos moderar fasta sacarle de vida no más, lo cual creo que no podrá ser, harémoslo, donde no, podrás perdonar. Tira, señor, por estotro camino, no nos encuentre la justicia y nos desarme, pues no te quieres dar á conocer.