CAP. V. Como dexò los Navios el Governador.

Sabado, primero de Maio, el mifmo dia que efto havia pafado, mandò dàr à cada vno de los que havian de ir con él, dos libras de Vizcocho, i media libra de Tocino; i anfi nos partimos para entrar en la Tierra. La fuma de toda la Gente que llevabamos, era trecientos Hombres, en ellos iba el Comifario Frai Juan Suarez, i otro Fraile, que fe decia Frai Juan de Palos, i tres Clerigos, i los Oficiales. La Gente de Caballo, que con eftos ibamos, eramos quarenta de Caballo; i anfi anduvimos con aquel Baftimento que llevabamos, quince dias; fin hallar otra cofa que comer, falvo Palmitos, de la manera de los de Andalucia. En todo efte tiempo no hallamos Indio ninguno, ni vimos Cafa, ni Poblado, i al cabo llegamos à vn Rio, que lo pafamos con mui gran trabajo à nado, i en Balfaft detuvimonos vn dia en pafarlo, que traìa mui gran corriente. Pafados à la otra parte, falieron à nofotros hafta docientos Indios, poco mas, ò menos: el Governador faliò à ellos, i defpues de haverlos hablado por feñas, ellos nos feñalaron de fuerte, que nos ovimos de rebolver con ellos, i prendimos cinco, ò feis, i eftos nos llevaron à fus Cafas, que eftaban hafta media legua de alli, en las quales hallamos gran cantidad de Maìz, que eftaba ià para cogerfe, i dimos infinitas gracias à Nueftro Señor, por havernos focorrido en tan gran necefidad; porque ciertamente, romo eramos nuevos en los trabajos, allende del canfancio que traìamos, veniamos mui fatigados de hambre, i à tercero dia, que alli llegamos, nos juntamos el Contador, i Veedor, i Comifario, i Yo, i rogamos al Governador, que embiafe à bufcar la Mar, por vèr fi hallariamos Puerto, porque los Indios decian, que la Mar no eftaba mui lexos de alli. El nos refpondiò, que no curafemos de hablar en aquello, porque eftaba mui lexos de allí, i como Yo era el que mas le importunaba, dixome, que me fuefe Yo à defcubrirla, i que bufcafe Puerto, i que havia de ir à pie con quarenta Hombres, i anfi otro dia Yo me partì con el Capitan Alonfo del Caftillo, i con quarenta Hombres de fu Compañia, i afi anduvimos hafta hora de medio dia, que llegamos à vnos Placeles de la Mar, que parefcia que entraban mucho por la Tierra: anduvimos por ellos hafta legua i media, con el agua hafta la mitad de la pierna, pifando por encima de Hoftiones, de los quales refcibimos muchas cuchilladas en los pies, y nos fueron caufa de mucho trabajo; hafta que llegamos en el Rio, que primero haviamos atravefado, que entraba por aquel mifmo Ancon; i como no lo podimos pafar, por el mal aparejo, que para ello teniamos, bolvimos al Real, i contamos al Governador lo que haviamos hallado; i como era menefter otra vez pafar por el Rio, por el mifmo lugar, que primero lo haviamos pafado, para que aquel Ancon fe defcubriefe bien, i viefemos fi por alli havia Puerto: i otro dia mandò à vn Capitan, que fe llamaba Valençuela, que con fesenta Hombres, i feis de Caballo, pafafe el Rio, i fuefe por èl abaxo hafta llegar à la Mar, i bufcar fi havia Puerto; el qual, defpues de dos dias, que allà eftuvo, bolviò, y dixo, que èl havia defcubierto el Ancon, i que todo era Baìa baxa hafta la rodilla, i que no fe hallaba Puerto; i que havia vifto cinco, ò feis Canoas de Indios, que pafaban de vna parte à otra, i que llevaban pueftos muchos Penachos. Sabido efto, otro dia partimos de alli, iendo fiempre en demanda de aquella Provincia, que los Indios nos havian dicho Apalache, llevando por Guia los que de ellos haviamos tomado, i afi anduvimos hafta diez i fiete de Junio, que no hallamos Indios, que nos ofafen efperar; i alli faliò à nofotros vn Señor, que le traìa vn Indio acueftas, cubierto de vn cuero de Venado pintado: traìa configo mucha Gente, i delante de èl venian tañendo vnas Flautas de Caña, i afi llegò do eftaba el Governador, i eftuvo vna hora con èl, i por feñas le dimos à entender, que ibamos à Apalache, i por las que èl hiço nos parefciò que era enemigo de los de Apalache; i que nos iria à aiudar contra èl. Nofotros le dimos Cuentas, i Cafcaveles, i otros refcates, i èl diò al Governador el Cuero que traìa cubierto, i afi fe bolviò, i nofotros le fuimos figuiendo por la via que èl iba. Aquella noche llegamos à vn Rio, el qual era mui hondo, i mui ancho, i la corriente mui recia, i por no atrevernos à pafar, con Balfas hecimos vna Canoa para ello, i eftuvimos en pafarlo vn dia: i fi los Indios nos quifieran ofender, bien nos pudieran eftorvar el pafo, i aun con aiudarnos ellos, tuvimos mucho trabajo: Uno de Caballo, que fe decia Juan Velazquez, natural de Cuellar, por no efperar entrò en el Rio, i la corriente, como era recia, lo derribò del Caballo, i fe afiò à las riendas, i ahogò à sì, i al Caballo; i aquellos Indios de aquel Señor, que fe llamaba Dulchanchellin, hallaron el Caballo, i nos dixeron donde hallariamos à èl por el Rio abaxo; i afi fueron por èl, i fu muerte nos diò mucha pena, porque hafta entonces ninguno nos havia faltado. El Caballo diò de cenar à muchos aquella noche. Pafados de alli, otro dia llegamos al Pueblo de aquel Señor, i alli nos embiò Maìz. Aquella noche, donde iban à tomar Agua, nos flecharon vn Chriftiano, i quifo Dios que no lo hirieron: Otro dia nos partimos de alli, fin que Indio ninguno de los Naturales parefciefe, porque todos havian huìdo; mas iendo nueftro camino, parefcieron Indios, los quales venian de Guerra, i aunque nofotros los llamamos, no quifieron bolver, ni efperar, mas antes fe retiraron, figuiendonos por el mifmo camino que llevabamos. El Governador dexò vna Celada de algunos de Caballo en el camino, que como pafaron falieron à ellos, i tomaron tres, ò quatro Indios, i eftos llevamos por Guias de alli adelante, los quales nos llevaron por Tierra mui trabajofa de andar, i maravillofa de vèr, porque en ella ai mui grandes Montes, i los Arboles à maravilla altos, i fon tantos los que eftàn caìdos en el fuelo, que nos embaraçaban el camino, de fuerte, que no podiamos pafar fin rodear mucho, i con mui gran trabajo: de los que no eftaban caìdos, muchos eftaban hendidos defde arriba hafta abaxo de raios, que en aquella Tierra caen, donde fiempre ai mui grandes tormentas, i tempeftades. Con efte trabajo caminamos hafta vn dia defpues de San Juan, que llegamos à vifta de Apalache, fin que los Indios de la Tierra nos fintiefen: Dimos muchas gracias à Dios por vernos tan cerca de èl, creiendo que era verdad lo que de aquella Tierra nos havian dicho, que alli fe acabarian los grandes trabajos que haviamos pafado, afi por el malo, i largo camino para andar, como por la mucha hambre que haviamos padefcido; porque aunque algunas veces hallabamos Maìz, las mas andabamos fiete, i ocho leguas fin toparlo; i muchos havia entre nofotros, que allende del mucho canfancio, i hambre, llevaban hechas llagas en las efpaldas de llevar las Armas acueftas, fin otras cofas que fe ofrefcian. Mas con vernos llegados donde defeabamos, i donde tanto mantenimiento, i Oro nos havian dicho que havia, parefciònos, que fe nos havia quitado gran parte del trabajo, i canfancio.

CAP. VI. Como llegamos à Apalache.

Llegados que fuimos à vifta de Apalache, el Governador mandò, que Yo tomafe nueve de Caballo, i cinquenta Peones, i entrafe en el Pueblo, i anfi lo acometimos el Veedor, i Yo; i entrados no hallamos fino Mugeres, i Muchachos, que los Hombres, à la façon, no eftaban en el Pueblo, mas de ai à poco, andando nofotros por èl, acudieron, i començaron à pelear, flechandonos, i mataron el Caballo del Veedor, mas al fin huieron, i nos dexaron. Alli hallamos mucha cantidad de Maìz, que eftaba ià para cogerfe, i mucho feco que tenian encerrado. Hallamosles muchos Cueros de Venados, i entre ellos algunas Mantas de Hilo pequeñas, i no buenas, con que las Mugeres cubren algo de fus perfonas. Tenian muchos Vafos para moler Maìz. En el Pueblo havia quarenta Cafas pequeñas, i edificadas, baxas, i en lugares abrigados, por temor de las grandes tempeftades, que continuamente en aquella Tierra fuele haver. El Edificio es de Paja, i eftàn cercados de mui efpefo Monte, i grandes Arboledas, i muchos Pielagos de Agua, donde ai tantos, i tan grandes Arboles caìdos, que embaraçan, i fon caufa, que no fe puede por alli andar, fin mucho trabajo, i peligro.

CAP. VII. De la manera que es la Tierra.

La Tierra, por la maior parte, defde donde defembarcamos, hafta efte Pueblo, i Tierra de Apalache, es llana; el fuelo de arena, i tierra firme; por toda ella ai mui grandes Arboles, i Montes claros, donde ai Nogales, i Laureles, i otros, que fe llaman Liquidambares, Cedros, Savinas, i Encinas, i Pinos, i Robles, Palmitos baxos, de la manera de los de Caftilla. Por toda ella ai muchas Lagunas grandes, i pequeñas, algunas mui trabajofas de pafar, parte por la mucha hondura, parte por tantos Arboles como por ellas eftàn caìdos. El fuelo de ellas es arena, i las que en la Comarca de Apalache hallamos, fon mui maiores que las de hafta alli. Ai en efta Provincia muchos Maìçales, i las Cafas eftàn tan efparcidas por el campo, de la manera que eftàn las de los Gelves. Los Animales que en ellas vimos fon Venados de tres maneras, Conejos, i Liebres, Ofos, i Leones, i otras Salvaginas; entre los quales vimos vn animal que trae los hijos en vna bolfa, que en la barriga tiene; i todo el tiempo que fon pequeños, los trae alli, hafta que faben bufcar de comer; i fi acafo eftàn fuera bufcando de comer, i acude Gente, la madre no huie hafta que los ha recogido en fu bolfa. Por alli la Tierra es mui fria; tiene mui buenos paftos para ganados: ai Aves de muchas maneras: Anfares en gran cantidad; Patos, Anades, Patos Reales, Dorales, i Garçotas, i Garças, Perdices: vimos muchos Halcones, Neblìs, Gavilanes, Efmerejones, i otras muchas Aves. Dos horas defpues que llegamos à Apalache, los Indios, que de alli havian huìdo, vinieron à nofotros de Paz, pidiendonos à fus Mugeres, i Hijos, i nofotros fe los dimos; falvo, que el Governador detuvo vn Cacique de ellos configo, que fue caufa por donde ellos fueron efcandaliçados; i luego otro dia bolvieron de Guerra: i con tanto denuedo, i prefieça nos acometieron, que llegaron à nos poner fuego à las Cafas en que eftabamos; mas como falimos, huieron, i acogieronfe à las Lagunas, que tenian mui cerca; i por efto, i por los grandes Maìçales, que havia, no les podimos hacer daño, falvo à vno que matamos. Otro dia figuiente, otros Indios de otro Pueblo, que eftaba de la otra parte, vinieron à nofotros, i acometieronnos de la mifma arte que los primeros: i de la mifma manera fe efcaparon, i tambien murió vno de ellos. Eftuvimos en efte Pueblo veinte i cinco dias, en que hecimos tres entradas por la Tierra, i hallárnosla mui pobre de Gente, i mui mala de andar, por los malos pafos, i Montes, i Lagunas, que tenia. Preguntamos al Cacique, que les haviamos detenido, i à los otros Indios, que traìamos con nofotros, que eran Vecinos, i Enemigos de ellos, por la manera, i poblacion de la Tierra, i la calidad de la Gente, i por los Baftimentos, i todas las otras cofas de ella? Refpondieron nos cada vno por sì, que el maior Pueblo de toda aquella Tierra era aquel Apalache, i que adelante havia menos Gente, i mui mas pobre que ellos, i que la Tierra era mal poblada, i los Moradores de ella mui repartidos; i que iendo adelante, havia grandes Lagunas, i efpefura de Montes, i grandes Defiertos, i Defpoblados. Preguntamosles luego por la Tierra, que eftaba àcia el Sur, què Pueblos, i Mantenimientos, tenia? Dixeron, que por aquella via, iendo à la Mar nueve jornadas, havia vn Pueblo, que llamaban Aute, i los Indios de èl tenian mucho Maìz, i que tenian Frifoles, i Calabaças, i que por eftàr tan cerca de la Mar, alcançaban Pefcados, i que eftos eran Amigos fuios. Nofotros, vifta la pobreça dé la Tierra, i las malas nuevas, que de la Poblacion, i de todo lo detrás nos daban, i como los Indios nos hacian continua Guerra, hiriendonos la Gente, i los Caballos, en los lugares donde ibamos à tomar Agua, i efto defde las Lagunas, i tan à fu falvo, que no los podiamos ofender, porque metidos en ellas, nos flechaban, i mataron vn Señor de Tefcuco, que fe llamaba D. Pedro, que el Comifario llevaba configo, acordamos de partir de alli, i ir à bufcar la Mar, i aquel Pueblo de Aute, que nos havian dicho; i afi nos partimos, à cabo de veinte i cinco dias, que alli havianos llegado. El primero dia pafamos aquellas Lagunas, i palos, fin vèr Indio ninguno: mas al fegundo dia llegamos à vna Laguna de mui mal pafo, porque daba el Agua à los pechos, i havia en ella muchos Arboles caìdos. Yà que eftabamos en medio de ella, nos acometieron muchos Indios, que eftaban abfcondidos detràs de los Arboles, porque no los viefemos; otros eftaban fobre los caìdos, i començaron nos à flechar, de manera, que nos hirieron muchos Hombres, i Caballos, i nos tomaron la Guia que llevabamos antes, que de la Laguna faliefemos; i defpues de falidos de ella, nos tornaron à feguir, queriendonos eftorvar el pafo, de manera, que no nos aprovechaba falirnos à fuera, ni hacernos mas fuertes, i querer pelear con ellos, que fe metian luego en la Laguna, i defde alli nos herian la Gente, i Caballos. Vifto efto, el Governador mandò à los de Caballo, que fe apeafen, i les acometiefen à pie. El Contador fe apeò con ellos, i afi los acometieron, i todos entraron à bueltas en vna Laguna, i afi les ganamos el pafo. En efta rebuelta huvo algunos de los nueftros heridos, que no les valieron buenas Armas, que llevaban; i huvo hombres efte dia, que juraron que havian vifto dos Robles, cada vno de ellos tan gruefo como la pierna, por baxo, pafados de parte à parte de las Flechas de los Indios; i efto no es tanto de maravillar, vifta la fuerça, i maña con que las echan; porque Yo mifmo vì vna Flecha en vn pie de vn Alamo, que entraba por èl vn geme. Quantos Indios vimos defde la Florida aqui, todos fon Flecheros, i como fon tan crefcidos de cuerpo, i andan defnudos, defde lexos parefcen Gigantes. Es Gente à maravilla bien difpuefta, mui enjutos, i de mui grandes fuerças, i ligereça. Los Arcos que vfan fon gruefos como el braço, de once, ò doce palmos de largo, que flechan à docientos pafos, con tan gran tiento, que ninguna cofa ierran. Palados que fuimos de efte pafo, de aì à vna legua llegamos à otro de la mifma manera, falvo que por fer tan larga, que duraba media legua, era mui peor: efte pafamos libremente, i fin eftorvo de Indios, que como havian gaftado en el primero toda la municion, que de Flechas tenian, no quedò con que ofarnos acometer. Otro dia figuiente, pafando otro femejante pafo, Yo hallé raftro de Gente, que iba adelante, i dì avifo de ello al Governador, que venia en la Retaguarda; i anfi, aunque los Indios falieron à nofotros, como ibamos apercebidos, no nos pudieron ofender; i falidos à lo llano, fueronnos todavia figuiendo; bolvimos à ellos por dos partes, i matamosles dos Indios, i hirieronme à mi, i dos, ò tres Chriftianos; por acogerfenos al Monte, no les podimos hacer mas mal, ni daño. De efta fuerte caminamos ocho dias, i defde efte pafo, que he contado, no falieron mas Indios à nofotros, hafta vna legua adelante, que es Lugar donde he dicho que ibamos. Alli, iendo nofotros por nueftro camino, falieron Indios, i fin fer fentidos, dieron en la Retaguarda, i à los gritos que diò vn Muchacho de vn Hidalgo de los que alli iban, que fe llamaba Avellaneda, el Avellaneda bolvió, i fue à focorrerlos, i los Indios le acertaron con vna Flecha por el canto de las Coraças, i fue tal la herida, que pasò cafi toda la Flecha por el pefcueço, i luego alli muriò, i lo llevamos hafta Aute. En nueve dias de camino, defde Apalache, hafta alli, llegamos. Y quando fuimos llegados, hallamos toda la Gente de èl ida, i las Cafas quemadas, i mucho Maìz, i Calabaças, i Frifoles, que ià todo eftaba para empeçarfe à coger. Defcanfamos alli dos dias; i ellos pafados, el Governador me rogò que fuefe à defcubrir la Mar, pues los Indios decian, que eftaba tan cerca de alli: ià en efte camino la haviamos defcubierto por vn Rio mui grande, que en èl hallamos, à quien haviamos puefto por nombre el Rio de la Magdalena. Vifto efto, otro dia figuiente Yo me partì à defcubrirla, juntamente con el Comifario, i el Capitan Caftillo, i Andrès Dorantes, i otros fiete de Caballo, i cinquenta Peones, i caminamos hafta hora de Vifperas, que llegamos à vn Ancon, ò entrada de la Mar, donde hallamos muchos Hoftiones con que la Gente holgò: i dimos muchas gracias à Dios, por havernos traìdo alli. Otro dia de mañana embiè veinte Hombres à que conofciefen la Cofta, i mirafen la difpoficion de ella: los quales bolvieron otro dia en la noche, diciendo, que aquellos Ancones, i Baìas eran mui grandes, i entraban tanto por la Tierra adentro, que eftorvaban mucho para defcubrir lo que queriamos, i que la Cofta eftaba mui lexos de alli. Sabidas eftas nuevas, i vifta la mala difpoficion, i aparejo, que para defcubrir la Cofta por alli havia, Yo me bolvì al Governador: i quando llegamos, hallamosle enfermo con otros muchos; i la noche pafada los Indios havian dado en ellos, i pueftolos en grandifimo trabajo, por la raçon de la enfermedad que les havia fobrevenido, tambien les havian muerto vn Caballo. Yo dì cuenta de lo que havia hecho, i de la mala difpoficion de la Tierra. Aquel dia nos detuvimos alli.

CAP. VIII. Como partimos de Aute.

Otro Dia figuiente partimos de Aute, i caminamos todo el dia, hafta llegar donde Yo havia eftado. Fue el camino en eftremo trabajofo, porque ni los Caballos baftaban à llevar los enfermos, ni fabiamos què remedio poner, porque cada dia adolefcian, que fue cofa de mui gran laftima, i dolor vèr la necefidad, i trabajo en que eftabamos. Llegados que fuimos, vifto el poco remedio, que para ir adelante havia, porque no havia donde, ni aunque lo huviera, la Gente pudiera pafar adelante, por eftàr los mas enfermos, i tales, que pocos havia de quien fe pudiefe haver algun provecho. Dexo aqui de contar efto mas largo, porque cada vno puede penfar lo que fe pafaria en Tierra tan eftraña, i tan mala, i tan fin ningun remedio de ninguna cofa, ni para eftar, ni para falir de ella: mas como el mas cierto remedio fea Dios Nueftro Señor, i de efte nunca defconfiamos, fufcediò otra cofa, que agravaba mas que todo efto, que entre la Gente de Caballo fe començò la maior parte de ellos à ir fecretamente, penfando hallar ellos por sì remedio, i defamparar al Governador, i à los enfermos, los quales eftaban fin algunas fuerças, i poder. Mas como entre ellos havia muchos Hijofdalgo, i Hombres de buena fuerte, no quifieron que efto pafafe, fin dàr parte al Governador, i à los Oficiales de V. Mag. i como les afeamos fu propofito, i les pufimos delante el tiempo en que defamparaban à fu Capitan, i los que eftaban enfermos, i fin poder, i apartarfe fobre todo del fervicio de V. Mag. acordaron de quedar, i que lo que fuefe de vno, fuefe de todos, fin que ninguno defamparafe à otro. Vifto efto por el Governador, los llamò à todos, i à cada vno por sì, pidiendo parefcer de tan mala Tierra, para poder falir de ella, i bufcar algun remedio, pues alli no lo havia, eftando la tercia parte de la Gente con gran enfermedad, i crefciendo efto cada hora, que teniamos por cierto todos lo eftariamos afi, de donde no fe podia feguir fino la muerte, que por fer en tal parte fe nos hacia mas grave; i viftos eftos, i otros muchos inconvenientes, i tentados muchos remedios, acordamos en vno (harto dificil) de poner en obra, que era hacer Navios, en que nos fuefemos. A todos parefcia impofible, porque nofotros no los fabiamos hacer, ni havia Herramientas, ni Hierro, ni Fragua, ni Eftopa, ni Pez, ni Xarcias, finalmente, ni cofa ninguna de tantas como fon menefter, ni quien fupiefe nada para dàr induftria en ello: i fobre todo no haver que comer, entretanto que fe hiciefen, i los que havian de trabajar del arte que haviamos dicho; i confiderando todo efto, acordamos de penfar en ello mas de efpacio, i cesò la platica aquel dia, i cada vno fe fue, encomendandolo à Dios Nueftro Señor, que lo encaminafe por donde èl fuefe mas fervido. Otro dia quifo Dios, que vno de la Compañia vino diciendo, que èl haria vnos Cañones de palo, i con vnos Cueros de Venado fe harian vnos Fuelles: i como eftabamos en tiempo, que qualquiera cofa que tuviefe alguna fobrehaz de remedio, nos parefcia bien, diximos, que fe pufiefe por obra: i acordamos de hacer de los Eftrivos, i Efpuelas, i Balleftas, i de las otras cofas de Hierro, que havia, los Clavos, i Sierras, i Hachas, i otras Herramientas, de que tanta necefidad havia para ello; i dimos por remedio, que para haver algun mantenimiento, en el tiempo que efto fe hiciefe, fe hiciefen quatro entradas en Aute, con todos los Caballos, i Gente, que pudiefen ir, i que à tercero dia fe matafe vn Caballo, el qual fe repartiefe entre los que trabajaban en la Obra de las Barcas, i los que eftaban enfermos: las entradas fe hicieron con la Gente, i Caballos que fue pofible, i en ellas fe traxeron hafta quatrocientas hanegas de Maìz, aunque no fin contiendas, i pendencias con los Indios. Hecimos coger muchos Palmitos, para aprovecharnos de la lana, i cobertura de ellos, torciendola, i aderesçandola, para vfar en lugar de Eftopa para las Barcas, las quales fe començaron à hacer con vn folo Carpintero, que en la Compañia havia; i tanta diligencia pufimos, que començandolas à quatro dias de Agofto, à veinte dias de el Mes de Septiembre eran acabadas cinco Barcas, de à veinte i dos codos cada vna, calafeteadas con las Eftopas de los Palmitos, i breamoslas con cierta Pez de Alquitràn, que hiço vn Griego, llamado Don Teodoro, de vnos Pinos: i de la mifma ropa de los Palmitos, i de las colas, i crines de los Caballos, hecimos cuerdas, i Xarcias: i de las nueftras Camifas, Velas; i de las Sabinas, que alli havia, hecimos los Remos, que nos parefciò que era menefter; i tal era la Tierra en que nueftros pecados nos havian puefto, que con mui gran trabajo podiamos hallar piedras para Laftre, i Ancles de las Barcas, ni en toda ella haviamos vifto ninguna. Defollamos tambien las piernas de los Caballos enteras, i curtimos los Cueros de ellas, para hacer Botas, en que llevafemos Agua. En efte tiempo algunos andaban cogiendo Marifco por los rincones, i entradas de la Mar, en que los Indios, en dos veces que dieron en ellos, nos mataron diez Hombres, à vifta del Real, fin que los pudiefemos focorrer, los quales hallamos, de parte à parte, pafados con Flechas, que aunque algunos tenian buenas Armas, no baftaron à refiftir, para que efto no fe hiciefe, por flechar con tanta deftreça, i fuerça (como arriba he dicho) i à dicho, i juramento de nueftros Pilotos, defde la Baìa, que pufimos Nombre de la Cruz, hafta aqui, anduvimos docientas i ochenta Leguas, poco mas, ò menos: en toda efta Tierra no vimos Sierra, ni tuvimos noticia de ella en ninguna manera: i antes que nos embarcafemos, fin los que los Indios nos mataron, fe murieron mas de quarenta Hombres de enfermedad, i hambre. A veinte i dos dias de el Mes de Septiembre fe acabaron de comer los Caballos, que folo vno quedò; i efte dia nos embarcamos por efta orden. Que en la Barca del Governador iban quarenta i nueve Hombres. En otra, que diò al Contador, i Comifario, iban otros tantos. La tercera diò al Capitan Alonfo del Caftillo, i Andrès Dorantes, con quarenta i ocho Hombres; i otra diò à dos Capitanes, que fe llamaban Tellez, i Peñalofa, con quarenta i fiete Hombres. La otra diò al Veedor, i à mi con quarenta i nueve Hombres; i defpues de embarcados los Baftimentos, i Ropa, no quedò à las Barcas mas de vn geme de bordo fuera del Agua: i allende de efto, ibamos tan apretados, que no nos podiamos menear; i tanto puede la necefidad, que nos hiço aventurar à ir de efta manera, i meternos en vna Mar tan trabajofa, i fin tener noticia de la Arte del marcar ninguno de los que alli iban.

CAP. IX. Como partimos de Baìa de Caballos.

Aquella Baìa de donde partimos, ha por nombre la Baìa de Caballos, i anduvimos fiete dias por aquellos Ancones, entrados en el Agua hafta la cinta, fin feñal de vèr ninguna cofa de Cofta; i al cabo de ellos llegamos à una Isla, que eftaba cerca de la Tierra. Mi Barca iba delante, i de ella vimos venir cinco Canoas de Indios, los quales las defampararon, i nos las dexaron en las manos, viendo que ibamos à ellas: las otras Barcas pafaron adelante, i dieron en vnas Cafas de la mifma Isla, donde hallamos muchas Liças, i huevos de ellas, que eftaban fecas, que fue mui gran remedio para la necefidad que llevabamos. Defpues de tomadas, pafamos adelante, i dos Leguas de alli pafamos vn Eftrecho, que la Isla con la Tierra hacia, al qual llamamos de Sant Miguèl, por haver falido en fu Dia por èl; i falidos, llegamos à la Cofta, donde con las cinco Canoas, que Yo havia tomado à los Indios, remediamos algo de las Barcas, haciendo falcas de ellas, i añadiendolas, de manera que fubieron dos palmos de bordo fobre el Agua; i con efto tornamos à caminar por luengo de Cofta, la via del Rio de Palmas, crefciendo cada dia la fed, i la hambre, porque los Baftimentos eran mui pocos, i iban mui al cabo, i el Agua fe nos acabò, porque las Botas, que hecimos de las piernas de los Caballos, luego fueron podridas, i fin ningun provecho: algunas veces entramos por Ancones, i Baìas, que entraban mucho por la Tierra adentro, todas las hallamos baxas, i peligrofas: i anfi anduvimos por ellas treinta dias, donde algunas veces hallabamos Indios Pefcadores, Gente pobre, i miferable. Al cabo ià de eftos treinta dias, que la necefidad del Agua era en eftremo, iendo cerca de Cofta, vna noche fentimos venir vna Canoa, i como la vimos, efperamos que llegafe, i ella no quifo hacer cara: i aunque la llamamos, no quifo bolver, ni aguardarnos, i por fer de noche, no la feguimos, i fuimonos nueftra via; quando amanefciò, vimos vna Isla pequeña, i fuimos à ella, por vèr fi hallariamos Agua, mas nueftro trabajo fue en valde, porque no la havia. Eftando alli furtos, nos tomò vna Tormenta mui grande, porque nos detuvimos feis dias, fin que ofafemos falir à la Mar: i como havia cinco dias, que no bebiamos, la fed fue tanta, que nos pufo en necefidad de beber Agua falada; i algunos fe defatentaron tanto en ello, que fupitameete fe nos murieron cinco Hombres. Cuento efto afi brevemente, porque no creo que ai necefidad de particularmente contar las miferias, i trabajos en que nos vimos; pues confiderando el lugar donde eftabamos, i la poca efperança de remedio, que teniamos, cada vno puede penfar mucho de lo que alli pafaria; i como vimos que la fed crefcia, i el Agua nos mataba, aunque la Tormenta no era cefada, acordamos de encomendarnos à Dios Nueftro Señor, i aventurarnos antes al peligro de la Mar, que efperar la certinidad de la muerte, que la fed nos daba; i afi falimos la via, donde haviamos vifto la Canoa, la noche que por alli veniamos; i en efte dia nos vimos muchas veces anegados, i tan perdidos, que ninguno huvo, que no tuviefe por cierta la muerte. Plugò à Nueftro Señor, que en las maiores necefidades fuele moftrar fu favor, que à puefta del Sol bolvimos vna Punta, que la Tierra hace, adonde hallamos mucha bonança, i abrigo. Salieron à nofotros muchas Canoas, i los Indios, que en ellas venian, nos hablaron, i fin querernos aguardar, fe bolvieron. Era Gente grande, i bien difpuefta, i no traìan Flechas, ni Arcos. Nofotros les fuimos figuiendo hafta fus Cafas, que eftaban cerca de alli à la Lengua del Agua, i faltamos en Tierra: i delante de las Cafas hallamos muchos Cantaros de Agua, i mucha cantidad de Pefcado guifado, i el Señor de aquellas Tierras ofrefciò todo aquello al Governador, i tomandolo configo, lo llevò à fu Cafa. Las Cafas de eftos eran de Efteras, que à lo que parefciò eran eftantes; i defpues que entramos en Cafa del Cacique, nos diò mucho Pefcado, i nofotros le dimos del Maìz, que traìamos, i lo comieron en nueftra prefencia, i nos pidieron mas, i fe lo dimos, i el Governador le diò muchos Refcates; el qual, eftando con el Cacique en fu Cafa, à media hora de la noche, fupitamente los Indios dieron en nofotros, i en los que eftaban mui malos, echados en la Cofta, i acometieron tambien la Cafa del Cacique, donde el Governador eftaba, i lo hirieron de vna piedra en el roftro. Los que alli fe hallaron, prendieron al Cacique: mas como los Suios eftaban tan cerca, foltòfeles, i dexòles en las manos vna Manta de Martas Cebelinas, que fon las mejores, que creo Yo que en el Mundo fe podrian hallar, i tienen vn olor, que no parefce fino de Ambar, i Almizcle, i alcança tan lexos, que de mucha cantidad fe fiente: otras vimos alli, mas ningunas eran tales como eftas. Los que alli fe hallaron, viendo al Governador herido, lo metimos en la Barca, i hecimos que con èl fe recogiefe toda la mas Gente à fus Barcas, i quedamos hafta cinquenta en Tierra, para contra los Indios, que nos acometieron tres veces aquella noche, i con tanto impetu, que cada vez nos hacian retraer mas de vn tiro de piedra: ninguno huvo de nofotros, que no quedafe herido, i Yo lo fui en la cara; i fi como fe hallaron pocas Flechas, eftuvieran mas proveìdos de ellas, fin dubda nos hicieran mucho daño. La vltima vez fe pufieron en celada los Capitanes Dorantes, i Peñalofa, i Tellez, con quince Hombres, i dieron en ellos por las efpaldas, i de tal manera les hicieron huir, que nos dexaron. Otro dia de mañana Yo les rompì mas de treinta Canoas, que nos aprovecharon para vn Norte que hacia, que por todo el dia huvimos de eftàr alli con mucho frio, fin ofar entrar en la Mar, por la mucha Tormenta que en ella havia. Efto pafado, nos tornamos à embarcar, i navegamos tres dias: i como haviamos tomado poca Agua, i los Vafos que teniamos para llevar afimifmo eran mui pocos, tornamos à caer en la primera necefidad; i figuiendo nueftra via, entramos por vn Eftero, i eftando en èl, vimos venir vna Canoa de Indios: como los llamamos, vinieron à nofotros; i el Governador, à cuia Barca havian llegado, pidiòles Agua, i ellos la ofrefcieron, con que les diefen en que la traxefen; i vn Chriftiano Griego, llamado Doroteo Teodoro (de quien arriba fe hiço mencion) dixo, que queria ir con ellos: el Governador, i otros fe lo procuraron eftorvar mucho, i nunca lo pudieron, fino que en todo cafo queria ir con ellos: afi fe fue, i llevò configo vn Negro, i los Indios dexaron en rehenes dos de fu Compañia; i à la noche los Indios bolvieron, i traxeronnos nueftros Vafos fin Agua, i no traxeron los Chriftianos, que havian llevado: i los que havian dexado por rehenes, como los otros los hablaron, quifieronfe echar al Agua. Mas los que en la Barca eftaban los detuvieron, i anfi fe fueron huiendo los Indios de la Canoa, i nos dexaron mui confufos, i triftes, por haver perdido aquellos dos Chriftianos.