Sevillana. Señora mia, ¿sois española? ¿qué buscais?

Loz. Señora, aunque vengo vestida á la ginovesa, soy española y de Córdoba.

Sev. ¿De Córdoba? Por vuestra vida, ahí tenemos todas parientes; y ¿á qué parte morábades?

Loz. Señora, á la Cortiduría.

Sev. Por vida vuestra, que una mi prima casó ahí con un cortidor rico; así goce de vos, que quiero llamar á mi prima Teresa de Córdoba, que os vea. Mencía, hija, va, llama á tu tia y á Beatriz de Baeza y Marina Hernandez, que traigan sus costuras y se vengan acá. Decidme, señora: ¿cuánto há que venistes?

Loz. Señora, ayer de mañana.

Sev. ¿Y dónde dormistes?

Loz. Señora, demandando de algunas de la tierra, me fué mostrada una casa donde están siete ú ocho españolas. Y como fuí allá, no me querian acoger, y yo venía cansada, que me dixeron que el Santo Padre iba á encoronarse. Yo, por verlo, no me curé de comer.

Sev. ¿Y vísteslo, por mi vida?

Loz. Tan lindo es, y bien se llama Leon décimo, que así tiene la cara.