Compañero Valerian. ¿Qué hacés, caballero, aquí solo? ¿Hay caza ó posta, ó sois de guardia hoy de la señora Lozana?

Ulíx. Señor, ántes estoy muy enojado con su señoranza.

Comp. Eso quiero oir; que martelo teneis, ó muncha razon.

Ulíx. Ántes muncha razon, que sé yo castigar putas lo mejor del mundo.

Val. Sois hidalgo y estais enojado, y el tiempo halla dos cosas, y ella está en Roma y se domará; ¿sabeis cómo se da la definicion á esto que dicen, Roma, la que los locos doma, y á las veces las locas? si mirais en ello, á ellos doman ellas, y á ellas doma la carreta, así que vamos por aquí, veamos que hace, que yo tambien ando tras ella por mis pecados que cada dia me promete y jamas me atiende.

Ulíx. Mirá, si imos allá, voto á Dios que tenemos de pagar la cena, segun Dios la hizo, mas no me curo por serviros, que guay de quien pone sus pleitos en manos de tales procuradores como ella.

Val. Mirá que mañana irá á informar, por eso solicitémosla hoy; tif, taf, señora Lozana, mándanos abrir.

Loz. Anda; ¿quién es, que me parece que es loco ó privado? familiares son, tira esa cuerda.

Val. ¿Qué se hace, señora?

Loz. Señores, cerner y amasar, y ordenar de pellejar.