Loz. ¿Quién es la señora?

Migall. La del capitan.

Loz. ¿Aquí se ha pasado su merced? yo huelgo con tal vecina; las manos, señora Terencia.

Ter. Las vuestras vea yo en la picota, y á vos encorozada sin proceso, que ya sin pecado lo merece, mas para su vejez se le guarda; miralda cuál viene, que parece corralario de putas y xarahoz de necios, díle que suba.

Migall. Sobí, señora.

Loz. Ay qué cansada que vengo, y sin provecho, señora, ¿cómo está vuestra merced?

Ter. A la fe, señora Lozana, enojada, que no me salen mis cosas como yo querria, dí á hilar, y hame costado los ojos de la cara porque el capitan no lo sienta, y agora no tengo trama.

Loz. Señora, no os maravilleis, que cada tela quiere trama, el otro dia no quisistes oir lo que yo os decia, que de allí sacárades trama.

Ter. Callá, que sale el capitan.

Capitan. ¿Qué es, señora?