Div. Quítame este pegote ó xáquima, que el barboquejo de la barba yo me lo quitaré.

Loz. Pareces borrica enfrenada.

Div. Acaba presto, puta, que me muero de sed.

Loz. No bebas desa, que es del pozo.

Div. ¿Qué se me da?

Loz. Porque todos los pozos de Roma están entredichos, á efeto que no se beba el agua dellos.

Div. ¿Por qué?

Loz. Era muy dulce de beber, y como venian los peregrinos y no podian beber del rio, que siempre venía turbia ó sucia, demandaban por las casas agua, y por no sacalla, no se la querian dar, los pobres rogaron á Dios que el agua de los pozos no la pudiesen beber, y ansí se gastaron, y es menester que se compre el agua tiberina de los pobres, como veis, y tiene esta excelencia, que ni tiene color, ni olor, ni sabor, y cuanto más estantiva ó reposada está el agua de este rio Tíber, tanto es mejor.

Div. ¿Como yo?

Loz. No tanto, que hedería ó mufaría como el trigo y el vino romanesco, que no es bueno sino un año, que no se puede beber el vino como pasa de Setiembre, y el pan como pasa Agosto, porque no lo guarden de los pobres, y si lo guardan, ni ellos ni sus bestias lo pueden comer, porque si lo comen las gallinas mueren.