Méd. Señora, entre ella y mí el acuerdo sería que partiésemos lo ganado y participásemos de lo porvenir, mas Rampin despriva á munchos buenos que querian ser en su lugar; mas si la señora Lozana quiere, ya me puede dar una espetativa en forma comun para cuando Rampin se parta, que éntre yo en su lugar, porque, como ella dice: no esté lugar vacío, la cual razon conviene con todos los filósofos, que quieren que no haya lugar vacuo, y despues desto verná bien su conjuncion con la mia, que, como dicen, segun que es la materia que el hombre manca, ansí es más excelente el maestro que la opera; porque cierta cosa es que más excelente es el médico del cuerpo humano racional que no el albéitar, que medica el cuerpo irracional, y más excelente el miembro del ojo que no el dedo del pié, y mayor milagro hizo Dios en la cara del hombre ó de la mujer que no en todo el hombre, ni en todo el mundo, y por eso no se halla jamas que una cara sea semejante á otra en todas las partículas, porque si se parece en la nariz no se parece en la barba, y así de singulis. De manera que yo al cuerpo, y ella á la cara, como más excelente y mejor artesana de caras que en nuestros tiempos se vido. Estariamos juntos, y ganariamos para la vejez poder pasar, yo sin récipe, y ella sin hic, et hec, et hoc, el alcohol, y amigos como de ántes, y beso las manos á vuestra merced, y á mi señora Lozana la boca.
Loz. Yo la vuestra enzucarada, ¿qué me decis? cuando vos quisiéredes regar mi manantío, está presto y á vuestro servicio, que yo sería la dichosa.
Imp. Más vale asno que os lleve que no caballo que os derrueque, de Rampin haceis vos lo que quereis, y sirve de todo, y dexá razones y vamos á la estufa.
Loz. Vamos, señora, mas siempre es bueno saber, que yo tres ó cuatro cosas no sé que deseo conocer, la una qué via hacen, ó qué color tienen los cuernos de los hombres, y la otra querria leer lo que entiendo, y la otra querria que en mi tiempo se perdiese el temor y la vergüenza para que cada uno pida y haga lo que quisiere.
Imp. Eso postrero no entiendo, de temor y vergüenza.
Loz. Yo, señora, yo os lo diré; cierto es que si yo no tuviese vergüenza, que cuantos hombres pasan querria que me besasen, y si no fuese el temor, cada uno entraria y pediria lo vedado; mas el temor de ser castigados los que tal hiciesen, no se atreven, porque la ley es hecha para los transgresores, y así de la vergüenza, la cual ocupa que no se haga lo que se piensa, y si yo supiese ó viese estas tres cosas que arriba he dicho, sabria más que Juan Desperaendios. De manera que cuantas putas me viniesen á las manos, les haria las cejas á la chancilleresca, y á mi marido se los pornia verdes, que significan esperanza, porque me metió el anillo de cuerno de búfalo, y la cuarta que penitus inñoro es: ¿de quién me tengo de empreñar cuando algo me empreñe? señora, vaya Jusquina delante y lleve los aderezos. Vamos por aquí que no hay gente, señora, ¿ya comienzan las máscaras? mire vuestra merced cuál va el bellaco de Hércoles enmascarado; y Oliva, Oliva de España, aquí vienen y hacen quistion, y van cantando: agora me vezo sonar de recio. Entre vuestra merced y salgamos presto, que me vernán á buscar más de cuatro agora que andan máxcaras, que aquí ganaré yo cualque ducado para dar la parte á maestro Arresto, él debe trala, que medicó el asno, y mérito el albarda, pues vaya á la horca, que no me ha de faltar hombre, aunque lo sepa hurtar.
MAMOTRETO LXIII.
Cómo la Lozana fué á su casa, y envió por un sastre, y se vistió del paño que le dieron en casa del coronel, y lo que pasó con una boba, y dice la Lozana:
Loz. ¿Dónde meteis esa leña? ¿y el carbon está abaxo? ¿mirastes si era bueno? ¿sobistes arriba los barriles, los presutos y quesos? ¿contaste cuántas piezas de tela vinieron? ¿vistes si el olio está seguro que no se derrame? pues andá, llamá á maestro Gil, no sea para esotra semana, y mirá que ya comienzan las máxcaras á andar en torno, estas carrastollendas tenemos de ganar; torná presto, porque presteis esos vestidos á quien os lo pagáre. Veis, viene madona Pelegrina, la simple, á se afeitar, aunque es boba siempre me da un julio, y otro que le venderé de soliman serán dos. Entrá, ánima mia cara, ¿y con este tiempo venís? ánima mia, dulce, saporida; mirá qué ojos y qué dientes, bien parece que sois de buena parte. Bene mio, asentaos, que venis cansada, que vos sois española por la vida, y podria ser, que los españoles por do van siembran, que veinte años há que nos los tenés allá por esa Lombardía, ¿estais gravida, mi señora?