Ramp. Pues adelante lo veréis.
Loz. ¿Qué me dices? por tu vida que compres aquellas tres perdices que cenemos.
Ramp. ¿Cuáles? ¿aquéstas? Astarnas son, que el otro dia me dieron á comer de una en casa de una cortesana, que mi madre fué á quitar las cejas y yo le llevé los afeites.
Loz. ¿Y dó vive?
Ramp. Aquí abaxo, que por allí habemos de pasar.
Loz. Pues todo eso quiero que me mostreis.
Ramp. Sí haré.
Loz. Quiero que vos seais mi hijo, y dormiréis comigo; y mirá no me lo hagais, que ese bozo dencima demuestra que no sois capon.
Ramp. Si vos me probásedes, no sería capon.
Loz. ¿Por mi vida? Hi, hi; pues comprá de aquellas hostias un par de julios, y acordá dónde irémos á dormir.