[103] Op. cit., cap. IV.

[104] D. Antonio de Solís (Hist. de la Nueva España, cap. XV, pág. 59) dá interesante noticia de este ídolo, de fisonomía espantable, como los dioses de la tormenta y del huracán. «A poco trecho de la costa, escribe, se hallaron en el templo aquel ídolo tan venerado, fábrica de piedra cuadrada, y de no despreciable arquitectura. Era el ídolo de figura humana, pero de horrible aspecto, en que se dejaba conocer la semejanza de su original. Observose esta misma circunstancia en todos los ídolos que adoraba aquella gentilidad, diferentes en la hechura y en la significación, pero conformes en lo feo y abominable ... Dicen que se llamaba este ídolo Cozumel, y que dió á la isla el nombre que se conserva hoy en ella.»

[105] Origen de los Indios, lib. V, cap. V.

[106] Découverte de la Croix de Palenque (1792).

[107] La tabla de la Cruz de Palenque, encontrada después que la sacó un fanático, en una selva contigua á las ruinas, se halla en el Museo de Washington, y de ella dá cuenta Ch. Rau (The Palenque Tablet, Smith. Cont., tom XXII).

El marqués de Nadaillac (cap. VII, pág. 325), reproduce el cuadro de la Cruz de Palenque, y también (pág. 326) un bajo relieve descubierto por M. Maler (en 1879, Nature, pág. 326), cerca de Palenque, muy semejante al anterior, con su Cruz y pájaro encima y dos indios ofrendando, el de la izquierda al parecer una cabeza de venado, llevando el de la derecha un adorno de círculo con Cruz, en su cintura. El indio de la izquierda vése claramente que ofrenda á la Cruz.

[108] En el Congreso de Bruselas, M. Peterken decía que era necesario tener el espíritu muy prevenido para ver en esta Cruz una reminiscencia evangélica; y que ni el pájaro, ni la Cruz misma, cuya rama vertical termina en un pagay, se prestaban á interpretación de tanta fantasía (Actas, págs. 545 y 522). Para el conde de Charencey, la Cruz de Palenque era un simple emblema astronómico (Id., pág. 654).

[109] Lib. VI, cap IV, págs. 23 y 24.

[110] Ruíz de Montoya, caps. XXIII y XXVI, págs. 99, 100, 110 á 112; Alonso Ramos, cap. IX, de quien el primero toma sus noticias, y Lozano, cap. XX, pág. 440.

El Yamqui Pachacuti (Tres Relaciones, pág. 238) asegura que el leño fué labrado en los Andes de Caravaya por Tunapa.