[170] Noticias de Tierra Firme, Part. II—Sobre este y otros mitos muyscas, véase también á Piedrahita, Hist. de la Conquista del Nuevo Reino de Granada (1668) y E. Restrepo, Aborígenes de Colombia, Caps. II y III.
[171] Op. y lug. cit.
[172] Amer. Urreligionen, pág. 420 y sigtes.
[173] Op. y lug. cit.
[174] Brinton, cap. V. págs. 185 y sigtes.
[175] R. Lenz, De la Literatura Araucana, págs. 16 y 17 (Discurso—Oct. 1897—Chillan).
[176] Adán Quiroga, Hachas sagradas (1900).
[177] Adán Quiroga, Huayrapuca ó la Madre del Viento (Buenos Aires, 1899)—Max Müller, á propósito de los dioses epicenos brahamanes, dice que sus adoradores «querían expresar algo que no fuese ni macho, ni hembra; ... querían algo que estuviese por cima del masculino y del femenino; un ser sin sexo, pero no un ser sin vida, ó un dios impersonal» (Origen y desarrollo de la Religión, Sec. III, § I, pág. 286).
[178] Brasseur, Le Lib. Sacr. Introd., pág. 117—Véanse también á Kinsborough, Antigs—of México, pág. 480; Ternaux Compans, Recueil de pièces á la Conq. du Mexique, pág. 307 y 310, etc.
[179] Nosotros disentimos con Brinton y demás americanistas en la interpretación de la palabra compuesta Pacaritambo. Como Pacari es «amanecer», y tambo, «lugar, casa», daría: «casa de orgíen», «tambo del nacimiento», ó sea de donde salió el sol y sus hijos los Incas. En otros términos: la cueva de la aurora.