Según las pinturas ideográficas conservadas en Roma, y conocidas con el nombre de Colección del Vaticano, los aztecas creían que cuatro soles habían iluminado la tierra; Atonathiu ó sol de agua, que produjo el diluvio; Ehécatonathiu, que produjo viento tal, que nada resistió; Tlénonathiu, que destruyó la tierra por el fuego, y Tlatonathiu, que creó las cosas existentes.
[212] A. L. Gama, Descrip. de las dos piedras, etc., de México, sec. 26.—Brinton, cap. III, págs. 90 y sigtes.—Rialle, cap. XX, págs. 356 á 358.
[213] Brinton, Myths of the New World, cap. VII, pág. 242 (Myths of Creation).
[214] Debemos, no obstante, observar que Huiracocha se nos presenta también como un cuaterno: Aticci, Imaymana, Tocapo y Coniraya. El hijo malvado de Conticci, que hacia las cosas al revés de su padre, Tahuapica vivococha, tiene en su nombre la palabra tawa, cuatro (Véase Las Casas, De las antiguas gentes del Perú, cap. VII, pág. 55).
[215] De la Literatura Araucana, cit., pág. 17 (Chillan, 1897.)
[216] La Pachamama de la plancha del Pachacuti es un círculo.
[217] Brinton, págs. 115 y 116.
[218] Historia Apologética M. S., cap. 125.
[219] Como una prueba elocuente de que la Cruz significa en Estados Unidos, según Matilda Coxe Stevenson, la lluvia de los cuatro puntos cardinales, reproducimos á continuación el vaso ceremonial de los indios de Sia (pueblo cerca de la confluencia del río Salado con el río Semes, en Nuevo Méjico) para implorar la lluvia, y que aquel autor nos ofrece en la Plancha XXXV de su trabajo, junto con su desarrollo XXXV bis (Eleventh Annual Report of the Bureau of Ethnology, J. W. Powell, 1889-90), que reproducimos en nota, porque lo conseguimos en el momento mismo de poner en prensa nuestra obra.