Después de describir prolijamente León el entierro de Lope, dice del año 1636:

«En este insigne ingenio tuvieron principio las comedias en la forma que hasta oy permanezen, y con su muerte han ydo descaeziendo, de modo que el Doctor Montalvan, en el año de 1632, pone setenta y siete poetas, de que refiere los nombres, y los más escrivian comedias; oy no podremos señalar quatro que se apliquen á esta ocupazion, y así se van despoblando los Theatros y desaciendo las compañías de la farsa.»

[171] Pinelo, Anales de Madrid, manuscrito del año 1635.—Francisco Manuel de Melo, Apólogos dialogales: 1657, pág. 635.—Quevedo, en las Obras de Burguillos.—Montalbán, I, c.

[172] Fabio Franchi, el editor de las exequias poéticas é italianas de Lope, dice así: «Negli anni del 30, 31, 32, che mi trovai en Madrid, conobbi e practicai il famosissimo poeta spagnuolo Lope de Vega, é sebbene mio principal fine di audare in Spagna doveva essere per conoscere quest'insigne homo, fu almeno la cosa, che portai piu racomandata al mio desiderio, e con ragione, per che trovai in quel fertilissimo ingegno ed erudito soggetto, che la fama era menore del suo merito. Lo practicai secretamente, e posso dire, che in tre anni nessuna commedia sua usci in teatro, che io non la sentissi una o due volte, trovando sempre che ammirar di nuovo. In fine ricco di tutte le sue opere stampate e di molte manuscritte ed obbligato delle sue cortesie me sie tornai in Italia, dove feci invidia a quelli, que mi sentivano dire aver praticato il gran Lope de Vega. Dopo continuai seco la corrispondenza, finche intesi el suo passaggio á miglior vita.—Essequie poetiche en Las Obras sueltas, tomo XXI, pág. 3.»—En los años 30, 31 y 32, en que estuve en Madrid, conocí y traté al famosísimo poeta español Lope de Vega; y como mi principal objeto al encaminarme á España fué conocer á este hombre extraordinario, una vez logrado, fué también satisfecho mi más vehemente deseo, hallando, al tratar á tan fecundísimo ingenio y erudito, que su fama era inferior á su mérito. Lo traté privadamente, y puedo decir, que, por espacio de tres años, no se representó comedia alguna suya, que yo no viese una ó dos veces, encontrando siempre en ellas algún nuevo motivo de admiración. Rico al fin con todas sus obras impresas y muchas manuscritas, y con un vivo recuerdo de su cortesía, regresé á Italia, excitando la envidia en cuantos me oían decir que yo había tratado al gran Lope de Vega. Después continué con él en correspondencia, hasta que supe su paso á mejor vida.—(T. del T.)

[173] La Spongia, de Torres Rámila, ha desaparecido, según se cree, sin dejar rastro ni huella; pero su refutación, por Francisco López de Aguilar, da una idea de la misma. Además, siendo tan rara esta refutación, no parece inútil extractar algo de ella, para comprender la crítica de aquel tiempo. Se titula así: Expostulatio Spongiae a Petro Turriano Ramila nuper evulgatae. Pro Lupo a Vega Carpio, Poetarum Hispaniae principe. Auctore Julio Columbario B. M. D. L. P. Item Oneiropaegnion et varia Illustrium Virorum poemata. In laudem ejusdem Lupi a Vega V. C. Tricassibus Sumptibus Petri Chevillot: anno 1618.—Rámila había dicho, aludiendo á Lope: «¡Quantos comoediarum acervos aspero nummo histrionibus recitandos commissisti, in quibus plerumque ineptire soles!»—¡Cuán grande muchedumbre de comedias, llenas de ordinario de sandeces, diste á recitar á los comediantes con trabajosa ganancia!—(T. del T.)—El pseudónimo Columbarium (esto es, Aguilar), le contesta de este modo: «O urbanam hominis frontem! qui sic Apollinem nummorum dispensatorem credit, ut alumnis suis cum poeseos splendore divitias putet erogare? Falleris graviter, si credis, musas etiam de egestate cogitare et ut poeticae facundiae ita divitiarum thesauros dominio suo coercere. Pauci certe sunt (in Hispania praecipue) qui carminibus suis e magnatum domibus fortunam deduxerint.»—¡Oh, frente urbana de hombre! Qué, ¿crees á Apolo dispensador de dineros, de suerte, que á sus discípulos concede riquezas á la vez que el esplendor de la poesía? Gravemente te engañas si piensas que las musas se preocupan de la pobreza, y que se hallan bajo su dominio tesoros de riquezas como de facundia poética. Pocos hay seguramente (y más en España), que hayan logrado con sus versos adquirir una fortuna en los palacios de los grandes.—(T. del T.)

Rámila lo atacaba también de esta manera: «Bellerophonti quotidie admoves soccos et cursitando defatigari non cessas, ut doctisimus in te scripserat cordubensis, cujus admirandae posteritati carmina canis potins quam canus allatras et mordes in theatro.»—Cada día arrimas los zuecos á Belerofonte, y no cesas de fatigarle corriendo, como había escrito contra ti el doctísimo cordobés, á cuyos versos, que han de ser admirados por la posteridad, can, más que cano, ladras y muerdes en el teatro.—(T. del T.)—A lo cual responde Aguilar: «Sciscitari parum á te lubet; quando ullos Gongorae versus Lupus noster censoria virgulo notaverit? Quando ipsum in theatro traduxerit? Intonuerat in illum foedis vocibus et magnos viros in Lupi odium concitarat, de ipsius versibus nulla non muginabatur et per suae (ut ita loquar) dicacitatis emissarios libellos volaticos evulgarat, cum ne verbum quidem ullum respondisset Vega, majoris animi esse ducens sola se modestia vindicare.»—¿Tienes á bien hacernos saber cuándo nuestro Lope deprimió con su censura verso alguno de Góngora? ¿Cuándo lo presentó tampoco en el teatro? Se había desencadenado contra él con palabras descompuestas, y había excitado á aborrecer á Lope á algunos magnates; refunfuñaba de sus versos, y además (para hablar así), había publicado libelos hijos de su mala voluntad, sin responderle Vega palabra alguna, y teniendo por más digno vindicarse sólo con su modestia.

Rámila había echado en cara á Lope su ignorancia del latín, y esto da motivo á su defensor para escribir la siguiente diatriba: «¡O ineptam criminandi licentiam et absurdum invidiae commentum, ei Romanae linguae inscitiam objicere, qui toties diversis Galliae, Italiae aliarumque nationum hominibus scripsit, toties incredibili styli suavitate respondit. Qui toties non vulgati saporis versus Ibericae Musae intertexuit, toties Heroum Hispanorum facta latino carmine celebravit. Testes vos facio, celebres tota Hispania Academiæ, quae alumnum vestrum e luce palam publicis honoribus decorastis!»—«¡Oh licencia estúpida de acusar, y absurdas fábulas de la envidia, calificar de ignorante de la lengua Romana á quien respondió tantas veces con increible suavidad de estilo á diversos franceses, italianos y de otras naciones; el que tantas veces interpoló entre sus versos españoles otros de lengua no vulgar, y tantas veces celebró en versos latinos las hazañas de los héroes españoles! ¡Testigos sois vosotras, Academias famosas en toda España, que á vuestro discípulo dispensásteis públicamente vuestros honores.» (T. del T.)—Rámila había dicho también, que pecaba la Jerusalén por no guardarse en el héroe la unidad debida, y que la buena memoria del rey Alfonso padecía con invenciones poéticas deshonrosas, y que la Angélica, la Arcadia y la Dragontea, eran ridículas, etc. La réplica de Columbario á todos estos ataques, es vaga y llena de generalidades. Más digno de atención, aunque lleno de las más exageradas alabanzas al poeta, es lo que dice un cierto Alfonso Sánchez en un apéndice á la obra citada. (Magistri Alphonsii Sanctii, Viri eruditisimi et Sacrae linguae in Complutensi Academia Profesoris publici. Primarii Appendix ad expostulationem Spongiae.) Establece como principios que:

«Artes á natura profectas.

»Licere prudenti doctoque, in repertis artibus mutare plurima.

»Non debere naturam ubique servare artem aut legem, sed dare.