NOTAS:
[1] Que este suceso no es invención del poeta, sino fundado en una tradición antigua, se demuestra en la vida de San Millán, del arcipreste de Hita, publicada por Sánchez. Sobre el mismo asunto versa Las famosas asturianas, de Lope.
[2] Moreto, al escribir su comedia, tuvo también presente otra de Lope titulada El infanzón de Illescas (distinta de El caballero de Illescas, que se halla en el tomo XIV de sus comedias). Esta comedia del Infanzón es muy rara, y hasta ahora han sido inútiles todos mis esfuerzos para poseerla.
[3] Ved esta comedia traducida al alemán en mi Spanischen Theater, Francfort del Mein, 1845, tomo II.
[4] Las cuales son, sin embargo, históricas, como puede verse en Bermúdez de Pedraza, Historia eclesiástica, parte 4.ª, pág. 214, y en El tratado de la nobleza y de los títulos y dictados que hoy día tienen los varones claros y grandes de España, Madrid, 1591, fol. 98, de Fray Juan Benito Guardiola. Este mismo suceso ha servido para la composición dramática de un desconocido, hecha después de Lope, que, con el título de El triunfo del Ave María, se representa hasta hoy en el teatro español.
[5] Lo histórico de este drama proviene de La vida del marqués de Cañete (D. García de Mendoza), de Cristóbal Suárez de Figueroa.
[6] La tradición en que se fundó La Estrella de Sevilla, se ha conservado hasta hoy en esta ciudad. No há mucho se enseñaba en la calle de la Inquisición Vieja la casa de los Taveras y la puerta del jardín, por la cual hubo de entrar Sancho el Bravo en busca de la bella Estrella.
[7] Digno de atención es el prólogo de este drama: «Señor lector: esta tragedia se hizo en la corte sólo un día, por cosas que á V. le importan poco. Dejó entonces tantos deseosos de verla, que les ha querido satisfacer con imprimirla. Su historia estaba escrita en lengua latina, francesa, alemana, toscana y castellana: esto fué prosa, ahora sale en verso; V. lo lea por mía, porque no es impresa en Sevilla, cuyos libreros, atendiendo á la ganancia, barajan los nombres de los poetas, y á unos dan sietes y á otros sotas; que hay hombres que por dinero no reparan en el honor ajeno, que á vueltas de sus mal impresos libros venden y compran: advirtiendo que está escrita en estilo español, no por la antigüedad griega y severidad latina; huyendo de las sombras, nuncios y coros, porque el gusto puede mudar los preceptos como el uso los trajes y el tiempo las costumbres.» ¿Se prohibiría acaso la representación, por que haya en ella alusiones al fin de D. Carlos?
[8] Tan rara es, en efecto, que á pesar de nuestras diligentes investigaciones en la Biblioteca Nacional; en la de D. Agustín Durán, hoy de la Biblioteca, y en otras particulares, ricas en obras de esta especie, no nos ha sido posible encontrarla. Sólo aparece su título en el catálogo de D. Cayetano Alberto de la Barrera, pero con una interrogación, signo de la duda que le inspiraba su autenticidad, ó acaso expresión de su imposibilidad de encontrarla y examinarla. No extrañe, pues, el lector que, faltando á nuestra costumbre, no se copie el original castellano, casi siempre citado en alemán por el señor Schack.—(N. del T.)
[9] Sobre la servidumbre corporal, ó más bien formal esclavitud de los criados, que existió durante el siglo XVII en España, y principalmente en Andalucía, á pesar de prohibirlo diversas leyes, V. á Bertaud journal du voyage d'Espagne: París, 1669.