"APOLOGÉTICO
DE LAS COMEDIAS ESPAÑOLAS
POR RICARDO DE TURIA.
»Suelen los muy críticos Terensiarcos y Plautistas destos tiempos condenar generalmente todas las comedias que en España se hacen y representan, así por monstruosas en la invencion y disposicion, como impropias en la elocucion, diziendo que la poesía cómica no permite introduccion de personas grandes, como son Reyes, Imperadores, Monarcas y aun Pontefices, ni menos el estilo adecuado á semejantes interlocutores, porque el que se ciñe dentro de esta esphera es el mas supino, como lo vieron los que se acuerdan en España del famoso cómico Ganaça, que, en la primera entrada que hizo en ella, robó igualmente el aplauso y dinero de todos, y lo ven agora los que de nuestros españoles estan en Italia, y aun los que, sin desamparar su patria, se aplican al estudio de letras humanas, en todos los Poetas cómicos, haziendo mucho donayre de que introduzgan en las Comedias un Lacayo, que, en son de gracioso, no sólo no se le defienda el más escondido retrete, que bive la dama y aun la Reyna, pero ni el caso que necesita de más acuerdo, estudio y experiencia, comunicando con él altas razones de estado y secretos lances de amor, asi mesmo de ver los Pastores tan entendidos, tan philosofos morales y naturales, como si toda su vida se huvieran criado á los pechos de las Universidades mas famosas. Pues al galan de la Comedia (que cuando mucho se retrata en él un cavallero, hijo legitimo de la ociosidad y regalo) le pintan tan universal en todas las ciencias, que en ninguna dexa de dar felize alcanze. Pues si entramos en el transcurso del tiempo, aquí es donde tienen los mal contentos (cierta secta de discretos, que se usa ahora, fundando su doctrina y superior ingenio en recebir con nauseas y hamagos cuanto á su censura desdichadamente llega) la fortuna por la frente; aquí es donde con tono mas alto, sin esceptar lugar ni personas, acriminan este delito como mayor que de lesa Magestad; pues dizen que si la Comedia es un espejo de los sucesos de la vida humana, ¿cómo quieren que en la primer jornada ó acto nazca uno, y en la segunda sea gallardo mancebo, y en la tercera experimentado viejo, si todo esto pasa en el discurso de dos horas?
»Bien pudiera yo responder con algun fundamento, y aun exemplos de los mesmos Apolos, á cuya sombra descansan muy sosegadamente estos nuestros fiscales, con decir: que ninguna Comedia, de quantas se representan en España, lo es, sino Tragicomedia, que es un mixto formado de lo Comico y de lo Tragico, tomando deste las personas graves, la accion grande, el terror y la conmiseracion; y de aquel el negocio particular, la risa y los donayres, y nadie tenga con impropiedad esta mixtura, pues no repugna á la naturaleza y al arte poético, que en una misma fábula concurran personas graves y humildes. ¿Qué Tragedia huvo jamás que no tuviese mas criados y otras personas deste jaez, que personages de mucha gravedad? Pues si vamos al Aedipo de Sóphocles, hallaremos aquella gallarda mezcla del Rey Cleonte y Tyresias con dos criados, que eran Pastores del ganado: y si echamos manos de la Comedia de Aristophanes, toparemos con la mixtura de hombres y dioses, Ciudadanos y villanos, y hasta las bestias introduze que hablan en sus fábulas; pues si debaxo de un Poema puro, como Tragedia y Comedia, vemos esta mezcla de personas graves con las que no lo son,
»¿Qué mucho, que, en el mixto, como tragicomedia, lo hallemos?...
»Digo que sin defender la Comedia Española, ó por mejor decir Tragicomedia, con razones philosoficas ni metaphisicas, sino arguyendo ab effectu, y sin valerme de los exemplos de otros Poetas extrangeros, que felizmente han escrito en estilo y forma tragicomica, pienso salir con mi intento.
»Quando por los Españoles fuera inventado este Poema, antes es digno de alabança que de reprehension, dando por constante una máxima, que no se puede negar ni cabillar, y es que los que escriven es á fin de satisfacer el gusto para quien escriven, aunque echen de ver que no van conforme las reglas que pide aquella compostura; y hace mal el que piensa que el dexar de seguillas nace de ignorallas, demás que los Comicos de nuestros tiempos tienen tambien provada su intencion en otras obras que perfectamente han acabado y escrito con otros fines, que el de satisfacer á tantos que no necesitan para eternizar sus nombres de escrivir las Comedias con el rigor á que los reduze estos aceptados Censores, con quien habla mi Apologia. Supuesta esta verdad, pregunto: ¿qué hazaña será mas dificultosa, la de aprender las reglas y leyes que amaron Plauto y Terencio, y, una vez sabidas, regirse siempre por ellas en sus comedias, ó la de seguir cada quinze dias nuevos terminos y preceptos? Pues es infalible que la naturaleza española pide en las Comedias lo que en los trages, que son nuevos usos cada dia. Tanto que el principe de los poetas cómicos de nuestros tiempos y aun de los pasados, el famoso y nunca bien celebrado Lope de Vega, suele, oyendo asi Comedias suyas como agenas, advertir los pasos que hazen maravilla y grangean aplauso: y aquellos, aunque sean impropios, imita en todo, buscándose ocasiones en nuevas comedias, que como de fuente perenne nacen incesablemente de su fertilisimo ingenio: y asi con justa razon adquiere el favor que toda Europa y America le deve y paga gloriosamente. Porque la cólera Española está mejor con la pintura que con la historia; dígolo porque una tabla ó lienzo de una vez ofrece quanto tiene, y la historia se entrega al entendimiento ó memoria con mas dificultad, pues es al paso de los libros ó capitulos en que el autor las distribuye. Y asi, llevados de su naturaleza, querrian en una comedia no solo ver el nacimiento prodigioso de un Principe, pero las hazañas que prometió tan estraño principio, hasta ver el fin de sus dias; si gozó de la gloria que sus heroycos hechos le prometieron. Y assimismo en aquel breve término de dos horas querrian ver sucesos Comicos, Trágicos y Tragicomicos (dexando lo que es meramente Cómico para argumento de los entremeses que se usan agora), y esto se confirma en la musica de la misma Comedia, pues si comienzan por un tono grave, luego lo quieren no solo alegre y jolí, pero corrido y bullicioso, y aun abivado con saynetes de bayles y danzas que mezclan en ellos.
»Pues si esto es así, y estas Comedias no se han de representar en Grecia, ni en España, y el gusto Español es deste metal ¿por qué ha de dexar el Poeta de conseguir su fin, que es el aplauso (primer Precepto de Aristóteles en su Poética) por seguir las leyes de los pasados, tan ignorantes algunos, que inventaron los Prólogos y Argumentos en las Comedias, no más que para declarar la traça y maraña dellas, que sin esta ayuda de costas, tan ayunos de entendellas se salian como entraban? Y la introduccion de los Lacayos en las Comedias no es por que entiendan que la persona de un lacayo sea para comunicalle negocios de estado y de gobierno, sino por no multiplicar interlocutores; porque si á cada Principe le huviesen de poner la casa que su estado pide, ni hauria compañía por numerosa que fuese, que bastase á representar la Comedia, ni menos Teatro (aunque fuese un Coliseo) de bastante Capacidad á tantas figuras; y assí haze el Lacayo la de todos los criados de aquel Principe; y el aplicar donayres á su papel es por despertar el gusto, que tal vez es necesario, pues con lo mucho grave se empalaga muy facilmente. Como se vió en la donosa astucia de que usó aquel grande orador Demostenes, cuando vió la mayor parte de sus oyentes rendida al sueño, y para recordallos en atencion y aplauso les contó la novela de Umbra Asini, y, en cobrandolos, añudó el hilo de su discurso. Y hacer faciles dueños á los rudos Pastores de materias profundas no desdice de lo que famosos y antiguos Poetas han platicado, y por evitar proligidad, bolvamos solo los ojos á la tragicomedia, que el Laureado Poeta Guarino hizo del Pastor Fido, donde un Satiro que introduce (á imitacion de los que en esta figura reprehendian los vicios de la República, de donde le quedó nombre de Satiras á los versos mordaces) habla en cosas tan altas y especulativas, que es el mejor papel de la fabula y define el mismo poeta al Satiro diziendole en boca de «Corisea: Messo homo, messo capra é tuto bestia.» Pues obra es la del Pastor fido, y opinion es la del Autor de las primeras que en Italia se celebran. Assi que no está la falta en las Comedias españolas, sino en los Zoilos Españoles, pareciendoles breve camino y libre de trabajo para conquistar el nombre de discretos la indistinta y ciega murmuracion, y si le preguntays al mas delicado destos que os señale las partes, de que ha de Constar un perfeto Poema Cómico, le sucede lo que á muchos Poetas pintores de hermosuras humanas, pues les atribuyen facciones tan disformes, que si el mas castigado pincel las redugera á platica, no huviera inventado demonio tan horrible Geronimo Boscho en sus trasnochados diabolicos caprichos.»
[21] Provienen principalmente de D. Nicolás Antonio, Ximeno, Rodríguez y Fuster, habiendo sido este último el que averiguó el año de su nacimiento y de su muerte.
[22] Es hoy tan rara la colección de las comedias de Guillén de Castro, que creemos oportuno copiar aquí sus títulos: Primera parte de las comedias de D. Guillén de Castro: Valencia, por Felipe Mey, 1621.
El perfeto caballero, El conde Alarcos, La humildad soberbia, Don Quixote, Las mocedades del Cid (1.ª y 2.ª parte), El desengaño dichoso, El conde Dirlos, Los mal casados de Valencia, El nacimiento de Montesinos, El curioso impertinente, Procne y Filomena.