Parte segunda de las comedias del licenciado D. Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza. Barcelona, Sebastián de Cormellas, 1634, 4.

Los empeños de un engaño.El Dueño de las estrellas.La amistad castigada.La manganilla de Melilla.Ganar amigos.La verdad sospechosa.El Antichristo.El texedor de Segovia.Los pechos privilegiados.La prueba de las promesas.La crueldad por el honor.El examen de maridos.

Conozco también, sueltas, á Quien mal anda mal acaba, y No hay mal que por bien no venga.

En el catálogo de la Huerta llevan también el nombre Alarcón: Dar con la misma flor, La culpa busca la pena y el agravio la venganza, La Hechicera, Siempre ayuda la verdad y Quien priva aconseje bien.

[6] El tejedor de Segovia, en las sueltas, se atribuye, ya á Calderón, ya á Rojas; La verdad sospechosa, á Lope de Vega, en el tomo XXII (apócrifo) de sus comedias: Zaragoza, 1630; El examen de maridos, en las sueltas, ya lleva el nombre de Montalbán, ya el de Lope, y también el de éste en el tomo XXIV de las Comedias de Lope de Vega: Zaragoza, 1633.

Estas falsificaciones de los autores de las comedias son sólo imputables á la ignorancia ó á la codicia de los libreros, no á los poetas, cuyos nombres llevan trocados.

[7] La familia noble de Vargas es nombrada en Don Quijote, parte 1.ª, capítulos 8.º y 49; véanse también las notas de D. Diego Clemencín. Los traidores Peláez juegan ya un mal papel en los romances del Cid; véanse los romances números 36 y 37 de la edición de Juan de Escobar.—Nada he podido averiguar de la tradición especial, dramatizada por Alarcón.

[8] Véase mi Spanisches Theater. Frankfurt auf der Mein, 1845.—T. I.

[9] Corneille dice de su Menteur: «Esta pieza es en parte imitación, y en parte traducción de otra española. Paréceme su asunto tan ingenioso y tan bien desenvuelto, que me ha hecho decir con frecuencia que daría de buen grado dos de mis mejores composiciones dramáticas porque esa invención hubiera sido mía. La comedia española es atribuída al famoso Lope de Vega; pero hace poco llegó á mis manos un tomo de D. Juan Ruiz de Alarcón, afirmando haberla él escrito y quejándose de los libreros por imprimirla bajo otro nombre. Sea quien fuere su autor, es lo cierto que su mérito es grande y que no conozco nada en esa lengua que más placer me haya proporcionado.»

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