El caballero puntual, de Alonso de Salas Barbadillo, tres tomos: Madrid, 1619.

El subtil cordobés Pedro de Urdemales, de A. de Salas Barbadillo: Madrid, 1620.

Fiestas de la boda de la incasable mal casada, del mismo: Madrid, 1622.

Casa del placer honesto, del mismo: Madrid, 1620.

Navidad de Zaragoza, repartida en cuatro noches, compuesta por Matías de Aguirre: Zaragoza, 1654.

[41] La fábula en que se funda La dama presidente, de Leiba, esto es, la de una señora que, disfrazada de hombre, llega á adquirir la importancia suficiente para transformarse en juez de las faltas de un marido celoso con una amante infiel, ha sido desenvuelta dos veces por Lope de Vega en El alcalde mayor y El Juez en su misma causa. La misma idea se repite en La dama corregidor, de dos ingenios, y en la comedia anónima La mujer juez de su marido.

[42] Están en las obras de D. Jerónimo Cáncer: Madrid, 1651, reimpresas en Lisboa en 1659.

[43] En la Biblioteca del duque de Osuna se conserva un antiguo manuscrito del conde de Sex, que se atribuye á Antonio Coello, y que prueba por lo menos victoriosamente que Felipe IV no pudo ser su autor. Al fin del manuscrito dice así la censura: «He visto esta comedia del conde de Sex con todo cuidado, por ser caso de Inglaterra, y quitado unos versos que van anotados en la primera jornada, que tocan en la armada que el señor Felipe II aprestó contra aquel reino (noticia que no es bien que se toque), y una redondilla en la segunda jornada de los validos, en todo lo demás el autor supo granjear su aprobación de V. M.—Madrid 11 de agosto de 1661.—Francisco de Avellanada.»

Los versos, que llamaron la atención del censor, son los siguientes:

Todo, Blanca, lo he sabido,
Y que ya después de muertos
Tu hermano y padre quisimos
(Dándole cuenta á la Reina)
Casarnos, cuando Felipe
Segundo, español Monarca,
Contra Ingalaterra hizo
La armada mayor, que nunca
Con pesadumbres de pino,
La espalda aprimió salobre
De aquese monstruo de vidrio.
Y que á mí la Reina entonces
Me envió con sus navíos
A procurar resistir
Tan poderoso enemigo.
Por eso no pude entonces
Casarme. Agora he venido
De esta empresa, y á la Reina
Pediré á sus pies rendido
Que nos case.