Comment, dis-je, mon père, accablé de tant d'âge,
Et la force à présent servant mal son courage,
Ne se décharge-t-il, avant qu'y succomber,
D'un pénible fardeau que le fera tomber?
Et n'ai-je pas appris sous son gouvernement
Assez de politique et de raisonnement
Pour savoir á quels soins obligue un diadême,
Ce qu'un Roi doit aux siens, á l'état, à soi-même,
Ne sais-je pas qu'un Roi qui vent qu'on le revère,
Doit mêler á propos l'affable et le sevère?
ROJAS.
Decís que estoy ya muy viejo
(Decís muy bien), que fuera
Razón que aquesta corona
Pusiera en vuestra cabeza.
Eso ha de salir de mí,
Que el gobierno y la grandeza
No consiste en procurarla,
Sino sólo en merecerla.
¿Sabéis á lo que se expone
El que un imperio gobierna?
No hay cosa bien hecha en él
Que á los suyos les parezca.
ROTROU.
Je suis vieil, mais un fruit de ma vielle saison
C'est d'en posseder mieux la parfaite raison;
Regner est un secret dont la haute science
Ne s'acquiert que par l'âge et par l'expérience.
Un Roi vous semble heureux, et sa condition
Est douce au sentiment de votre ambition;
Il dispose à son gré des fortunes humaines;
Mais comme les douceurs, en savez-vous les peines?
A quelque heureuse fin que tendent ses projets,
Jamais il ne fait bien au gré de ses sujets.
[10] V. el tomo III, pág. 96, en que tratamos de la dramatización de este asunto, hecha por Lope. La novela de Bandello, que citamos allí, parece haber servido de fundamento á la comedia de Rojas; pero que no es original esta narración de Bandello, sino que ha imitado á Massuccio y á Luigi da Porta (cuya Giulietta, en el arreglo de Arthur Brooke, sirvió indudablemente á Shakespeare), ha sido ya indicado antes de ahora en la Histhory of fiction, II, 339-341, de Dunloc. Séame lícito, con este motivo, indicar un hecho que conozco bien, en el cual no se ocupa ninguno de los comentadores de Shakespeare. Hay una tragedia antigua, italiana, cuya fábula es semejante en todo á la narración de Luigi da Porta, diferenciándose sólo en ser diversos los nombres de los personajes. Esta tragedia lleva el título de Hadriana, y, según la dedicatoria que le precede (il dí 29 di novembre, MDLXXVIII), se imprimió por primera vez en el año de 1578. La edición que conozco es de Venecia, 1612, appresso Ant., Torino. Algunos detalles de esta Hadriana recuerdan de un modo tan sorprendente otros de Romeo y Julieta, de Shakespeare, que es posible admitir como verdadero el supuesto de que la tuvo á la vista el poeta inglés. Cierto es que no hay dato alguno concreto é irrefutable que lo pruebe; pero la cosa merece la pena de citar un pasaje, cuya chocante semejanza con la tragedia de Shakespeare es de todo punto innegable. Latino, el Romeo de Groto, se despide de Hadriana la noche anterior á su viaje.
LATINO.
S'io non erro, é presso il far del giorno.
Udite il rossignuol, che con noi desto,
Con noi geme fra i spini, é la rugiada
Col pianto nostro bagna l'herbe. Ahi lasso,
Rivolgete la faccia all'oriente.
Ecco incomincia á spuntar l'alba fuori,
Portando un altro sol sopra la terra.
HADRIANA.
Ahime, ch'io gelo. Ahime, che io tremo tutta:
Questa é quell'hora, ch'ogni mia dolcezza
Affato stempra. Ahime, quest'é quell'hora,
Che m'insegna á saper che cosa é affano.
O del mio ben amico, avara notte,
Perche si ratto corri, fuggi voli,
A sommerger te estessa é me nel mare?