Al contemplar aquel desastre, rasgué mis vestiduras.

CORO

¡Ay, ay de mí!

XERXES

¡Ay! Es poco decir ¡ay! para tamaña desdicha.

CORO

Sí, que son desdichas que doblan y triplican la desdicha más grande.

XERXES

¡Tristísimas para nosotros; pero bien alegres para nuestros enemigos!

CORO