¿Amas a ese hombre...? Pues bien, tú yacerás con él en la misma tumba. Así no le serás infiel ni aun después de muerto.
CLITEMNESTRA
¡Detente, oh hijo! Respeta, hijo de mis entrañas, este pecho sobre el cual tantas veces te quedaste dormido, mientras mamaban tus labios la leche que te crió.
ORESTES
Pílades, ¿qué haré? ¿Huiré con horror de matar a mi madre?
PÍLADES
Y los oráculos de Loxias que te anunció la Pithia, ¿dónde se fueron? ¿Dónde la fe y la santidad de tus juramentos? Ten a todos los hombres por enemigos; a todos sin excepción, mejor que no a los dioses.
ORESTES
Venciste; lo reconozco. Tienes razón. — (A CLITEMNESTRA.) Sígueme; quiero degollarte junto a aquél hombre. En vida le preferiste a mi padre; muere, pues, y duerme con él, ya que a él le amaste, y aborreciste a quien debías amar.
CLITEMNESTRA