¿Y qué? El que mata a la mujer que dió muerte a su marido...
CORO
A lo menos la que tal hizo no derramó su propia sangre.
APOLO
¡Así tienes tú por cosa vil y para nada la fe y los juramentos de Zeus y Hera, augustos patronos del himeneo! Y no sale de tus labios más honrada la diosa Cipris, por quien tienen los mortales los más regalados gustos. Es el lecho nupcial, donde quiso el Destino juntar a los esposos, más sagrado que un juramento, y guárdale la justicia. Si te muestras clemente con los esposos que uno a otro se quitan la vida, para no tomar venganza ni airarte siquiera por ello, niego que en justicia puedas perseguir a Orestes. ¡Arrebatada de cólera te veo para lo uno; muy blanda y sosegada para lo otro! Pero la diosa Palas sentenciará este juicio.
CORO
Jamás dejaré de perseguir a ese hombre.
APOLO
Persíguele, pues, y cánsate más todavía.
CORO