CORO

¿Qué bienes quieres tú que pida en mis cánticos para este pueblo?

ATENA

Cuanto sea nobles y leales victorias; y que la tierra y el cielo, y el mar con sus aguas, y los vientos con sus blandas corrientes, y el sol con sus claros rayos traigan sobre este suelo toda suerte de bienes. Que la tierra abunde en frutos y rebaños; que vivan los ciudadanos en prosperidad, jamás derribada a los golpes del tiempo; que se logren y florezcan los tiernos retoños infantiles. Pero a los impíos ya puedes exterminarlos con más furor que nunca. Yo amo a los hombres como el hortelano a las plantas, y quiero que la semilla de los buenos no se dañe con la mala hierba de los malos. Tal es lo que te incumbe. A mí toca no permitir jamás que esta ciudad vencedora deje de llevarse nunca entre los hombres el honor y lauro del triunfo en los más gloriosos combates.

CORO

Sí; acepto habitar en compañía de Atena. No he de menospreciar yo ciudad donde moran el omnipotente Zeus y Ares, y que es alcázar fortísimo de los dioses, honor y contento de las deidades griegas y baluarte de sus aras. A la cual mi amorosa voluntad le desea, le predice que los espléndidos rayos del sol han de hacer brotar de la tierra en abundosa copia cuantos frutos hacen afortunada la vida.

ATENA

Obra es de mi amor a esta ciudad haber hecho que en ella pongan su habitación las potentes e implacables diosas cuyo destino es regir todas las cosas humanas. Pues el que no se granjea a estos terribles enemigos, no sabe qué calamidades le aguardan aún en la vida. Los pecados de sus mayores le arrastran hasta ellas; la muerte llega en silencio, y con sañuda crueldad le reduce a polvo cuando se jactaba de su fortuna.

CORO

Oíd lo que mi amor os desea. Que jamás la furia de los vientos pierda los árboles; ni los ardores del sol abrasen las plantas e impidan que se abran lozanos los pimpollos; ni la triste y estéril sequía os azote. Antes bien, que vuestros ganados se multipliquen, y a su tiempo os regalen con dobles crías; y que los ricos tesoros arrancados a las entrañas de la tierra honren la liberalidad de los dioses que os los dieron.